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Sumiso, Pero el Más Macho de Todos romance Capítulo 4

—Si ya terminaron, entonces se acabó —dictaminó Eladio.

Amadeo e Isabella habían sido novios desde jóvenes por elección propia. Después de tantos años, nunca hubo un compromiso oficial, por lo que ahora se ahorraban todo el drama de cancelar una boda.-

Isabella asintió.

Se fue a su habitación para prepararse para dormir.

Pensaba que, tras renunciar a una relación de más de diez años, pasaría la noche en vela. Sin embargo, para su sorpresa, se quedó dormida casi de inmediato.

Durmió de un tirón hasta el amanecer, sin un solo sueño que perturbara su descanso.

***

Pasaron tres días.

En ese lapso, la noticia de su ruptura con Amadeo corrió como pólvora entre sus conocidos.

Muchos se acercaron a sondear el terreno. Algunos solo querían disfrutar del chisme, otros estaban genuinamente curiosos, y no faltaban los que tenían dobles intenciones.

La respuesta de Isabella para todos era la misma: «Sí, terminamos de verdad».

No daba más explicaciones.

A través de todos esos informantes, también se enteró de lo que andaba haciendo Amadeo. Se la pasaba llevando a Vanessa a los bares y antros más exclusivos, gastando cientos de miles o hasta millones de pesos en una sola noche de fiesta.

Si fuera la Isabella de antes, seguramente le habría llamado para pedirle que cuidara su imagen y su salud.

Pero ahora, al escuchar esas historias, solo sonreía ligeramente y volvía a concentrarse en su trabajo.

Casi al terminar la jornada laboral, Eladio apareció en la oficina de Isabella.

—Esta noche tienes una cita a ciegas —anunció su padre.

Isabella lo miró con asombro, quedándose muda por un instante.

Al ver su reacción, Eladio arqueó una ceja.

—¿Qué pasa? ¿No quieres ir? No me digas que sigues esperando a que Amadeo recapacite.

Isabella esbozó una sonrisa cansada.

—Papá... esa psicología inversa es demasiado obvia.

—Como sea. Tienes que ir a esa cita esta noche, no hay opción.

—Está bien.

—Si no vas... ¿qué dijiste? —Eladio se quedó pasmado.

La miró fijamente.

Isabella sonrió.

—Dije que está bien, papá. Iré a la cita.

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