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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 53

Desde que se casaron, esta era apenas la tercera vez que compartían la misma habitación.

Bianca, siendo muy consciente de la situación, tomó su almohada y se dio la vuelta para ir a dormir al sofá de la sala contigua.

Pero, no sabía si era su imaginación, escuchó una risa fría y casi imperceptible proveniente del hombre a sus espaldas.

Ella entendió de inmediato el mensaje oculto: Damián pensaba que estaba haciéndose la difícil para llamar su atención, esperando que él fuera a rogarle que volviera a la cama...

Pero ahora, a Bianca ya no le importaba lo que él pensara.

Justo cuando iba a recostarse en el sofá, escuchó la voz del hombre desde la habitación:

—¿Quieres que la abuela se entere de que duermes en el sofá para darle un disgusto?

Bianca abrió los ojos y vio a Damián parado frente a ella, mirándola con una actitud de superioridad.

En sus ojos parecía haber un toque de burla, riéndose de lo que él consideraba un truco barato y manipulador.

Ella se levantó y se justificó por instinto:

—Solo pensé que, como vamos a divorciarnos pronto y ya tienes a la mujer que amas, no es correcto que sigamos durmiendo juntos.

La mirada de Damián se volvió aún más gélida:

—Conmigo no tienes derecho a tomar decisiones.

Las pupilas de Bianca temblaron con fuerza y, en un instante, sus ojos se enrojecieron. Sin saber de dónde sacó el valor, le reclamó:

—Si me hubiera metido directo a la cama, habrías pensado que lo hacía a propósito para acostarme contigo, ¿no? Al final, no importa lo que diga o haga, para ti siempre estará mal. Siempre pensarás que tengo segundas intenciones, ¿verdad?

¡Si lo hacía de una forma estaba mal, y de la otra también!

Su mirada cargada de dolor se encontró con los ojos fríos del hombre, sin despertar ni una pizca de compasión en él. Lo único que recibió como respuesta fue:

—¿Y todavía te atreves a sentirte la víctima?

La nariz de Bianca ardió de golpe y su voz tembló:

—¿Acaso no tengo derecho a sentirme así? Mi papá...

Justo cuando iba a hablar sobre la injusticia que había sufrido su padre, las palabras fueron cortadas brutalmente por Damián.

Con una expresión indiferente y un tono cortante como el hielo, sentenció:

—Eso se lo buscó él solo.

Bianca se quedó petrificada. Finalmente, al mirar al hombre que tenía enfrente, lo comprendió todo.

Capítulo 53 1

Capítulo 53 2

Capítulo 53 3

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