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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 61

—Bianca, ¿qué quieres que te compre tu abuela, o qué capricho quieres que te cumpla?

En el auto, la matriarca tomó la mano de Bianca para consolarla.

—¿Te arrepientes de haber renunciado? ¡No te preocupes, yo me encargo de todo!

Bianca guardó silencio un momento antes de mirar de nuevo a la anciana.

—Abuela, ¿podría arreglar las cosas para que el señor Figueroa y yo nos divorciemos? Podríamos hacer los trámites mañana mismo. Es un día hábil. Una vez que pase el período legal, podremos firmar los papeles definitivos y terminar con esto.

La abuela se quedó helada. Pensó que todo esto era culpa suya por haber llevado a Bianca y dejar que escuchara lo supuestamente brillante y talentosa que era Melisa Serrano. Seguramente Bianca se sentía terriblemente inferior...

Se sintió genuinamente culpable.

Levantó la mano y palmeó el dorso de la mano de Bianca.

—Primero volvamos a la casa principal. Más tarde te daré una respuesta.

Bianca llevaba en su vientre al hijo de su nieto. Con lo mucho que se habían amado en el pasado, ¿cómo era posible que quisiera divorciarse?

No era más que resentimiento. Quería que la consolaran, que le demostraran que les importaba.

Especialmente siendo una mujer embarazada, sus emociones estaban a flor de piel.

Pensando en eso, la abuela le envió un mensaje a Damián Figueroa exigiéndole que regresara a casa de inmediato. ¡En ese mismo instante!

Bianca no conocía las verdaderas intenciones de la anciana, pero sus palabras la pusieron ansiosa, temiendo que no le creyera.

—Abuela, ya no lo amo. No siento nada por él. De verdad quiero divorciarme.

La anciana suspiró en su interior.

Cuando las mujeres hacen un berrinche, siempre son así, dicen lo contrario de lo que sienten. Ella lo entendía perfectamente.

—Está bien, yo me haré cargo —dijo la abuela, apaciguando las emociones de Bianca—. Te aseguro que quedarás satisfecha.

Al llegar a la casa principal, la abuela le ordenó a Bianca que fuera a descansar.

Ella fue directamente al despacho y ordenó:

—¡Investiguen el pasado oscuro de esa tal Melisa Serrano! ¡Me niego a creerlo! Hoy en día mucha gente sabe venderse muy bien, ¡pero en realidad son pura apariencia y nada en la cabeza! ¡Averigüen todo para que Damián vea qué clase de mujerzuela es realmente!

El abuelo, que estaba cerca, intervino:

Capítulo 61 1

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