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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 88

—El señor Ávila te pidió que eligieras a los responsables del nuevo proyecto. El que me hayas dejado fuera a propósito, ¿qué significa?

Clara había llegado muy temprano y vio que su nombre no estaba en la lista. El nuevo proyecto ofrecía una excelente remuneración y formar parte del equipo sería una gran oportunidad de crecimiento.

¡Bianca había elegido a los que entregaron los datos por adelantado el día anterior, a todos menos a ella!

—Ya revisé los datos de los demás. Algunos tenían errores y aun así los elegiste, pero los míos estaban impecables y no me seleccionaste. ¡Hoy mismo tienes que darme una explicación! ¿Es solo porque soy mujer y tienes favoritismo por los hombres, así que prefieres trabajar con ellos? ¿O es porque me enteré de tus secretos oscuros y la tienes agarrada conmigo?

Clara armó un gran escándalo. No solo atrajo a la gente de tecnología, sino que casi toda la empresa se acercó a curiosear.

Sobre la llegada repentina de Bianca, muchos habían cuchicheado en privado, pero mientras no interfiriera en su trabajo, les daba igual.

Pero ahora...

Bianca le echó un vistazo a los reportes de Clara y preguntó:

—Si ayer no te hubiera señalado dónde estaba el error, ¿habrías podido entregar los datos tan rápido?

Clara soltó una carcajada sarcástica.

Pura casualidad, y ahora, ¡¿tenía el descaro de echarlo en cara?!

¿De verdad se creía intocable solo porque se había acostado con el señor Ávila?

—Fui yo quien encontró la falla. ¿Crees que una simple recadera del Grupo Figueroa se daría cuenta de algo así a simple vista? ¡Haz la lista de nuevo, de lo contrario, renuncio!

La situación se estancó y en ese preciso momento, llegó Melisa.

Y a su lado, venía Damián.

Al escuchar el altercado desde fuera de la multitud, Melisa le susurró a Damián:

—Damián, yo también vi esa lista. Son puros hombres, ni una sola mujer. Aunque Clara fue la última en entregar los datos, todo su análisis estaba correcto. Seguramente Bianca no la eligió por el roce que tuvieron ayer.

Ella conocía a Bianca a la perfección: era el típico estereotipo de la esposa sumisa obsesionada con el amor, que solo buscaba la validación masculina. No sentía empatía por las mujeres, solo competencia y deseos de hundirlas.

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