Entrar Via

Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 218

Don Gonzalo Paredes, apoyado en su bastón, paseó su mirada por la sala y preguntó con voz grave: —¿Qué está pasando aquí?

Marcela de Paredes se apresuró a intentar disimular las cosas, pero el patriarca la detuvo levantando la mano: —Deje que hable la señora Elena.

Elena de García volvió a narrar con calma lo sucedido, sin exagerar nada, limitándose únicamente a los hechos.

Al escucharla, el rostro de Don Gonzalo se tornó sombrío de ira y golpeó el suelo con su bastón: —¡Qué demonios hizo ese mocoso infeliz!

Justo en ese momento, Lucas Paredes entró a la casa.

Antes de notar a los presentes, el mayordomo de su familia le avisó que Elena de García estaba allí.

—¿Elena de García? ¿La madre de Julio García?

—Sí, la señorita Lucía también vino.

Los pasos de Lucas se detuvieron en seco. Acababa de llegar de la calle luciendo un aire completamente desenfadado, con el cuello de la camisa desabrochado y el saco del traje abierto. Al escuchar esto, de inmediato se abrochó los dos botones superiores de la camisa y se ajustó el saco.

El mayordomo lo observaba, y por alguna extraña razón le dio la impresión de que aquel joven que no le temía a nada, hoy estaba algo nervioso.

—¿A qué vinieron?

—Usted mismo se enterará cuando entre. —El empleado no se atrevió a decirle que venían a buscarle problemas.

Al entrar, Lucas comprendió que Elena de García estaba allí por el incidente en el que empujó a Lucía a la piscina.

Su rostro se ensombreció de golpe y se sentó frente a Elena sin decir ni una palabra.

La mirada de Elena se posó en Lucas, quien mantenía la cabeza baja en total silencio, y con un tono pausado le dijo:

—Joven Paredes, es normal que haya discusiones y desacuerdos entre amigos, y lo correcto es hablar las cosas para aclararlas. Pero empujar a una persona a una piscina helada no es ninguna broma. Es una tremenda falta de educación, un acto deshonroso y, sobre todo, algo muy peligroso.

Marcela de Paredes siempre había malcriado a su hijo.

Al ver que Elena intentaba darle lecciones de moralidad a Lucas en su propia cara, su expresión se tornó hostil, dispuesta a defenderlo a toda costa.

Sin embargo, Hernán Paredes tiró disimuladamente del brazo de Marcela y, mientras Elena le hablaba a Lucas, le susurró a su esposa: —La señora Elena no está muy bien de la cabeza últimamente. No la provoques, no vaya a ser que le dé un ataque en nuestra propia casa.

Capítulo 218 1

Capítulo 218 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero