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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 219

En el camino de regreso a casa, Elena y Lucía se mantuvieron bastante silenciosas.

El Mayordomo Pinos, que iba conduciendo, no tenía idea de lo que acababa de ocurrir en la mansión de los Paredes, pero podía sentir que el ambiente era muy diferente al de la ida; madre e hija apenas hablaron durante todo el trayecto.

Al llegar, Julio bajó de las escaleras y le preguntó a Elena a dónde habían ido. Ella no respondió, solo le dijo que se fuera a descansar temprano.

Luego miró a su hija y añadió: —Tú también deberías descansar, Lucía.

Lucía asintió y subió a su habitación.

Al día siguiente, Lucía volvió al trabajo y se dirigió al departamento de investigación. Pablo, Samuel y los demás estaban concentrados frente a sus pantallas. Al verla, Pablo levantó la vista y le preguntó: —¿Ya resolviste los asuntos de tu familia?

—Sí —respondió Lucía. Durante los últimos días, tanto su cuerpo como su mente habían estado en un constante ajetreo, pero ahora se sentía mucho mejor y hasta tendría tiempo para practicar cómo manejar.

—Hagamos una reunión a las diez.

El orden del día, además de repasar los proyectos anteriores, incluía sincronizar el lanzamiento de sus nuevos productos con toda la cadena de suministros.

Tras una ardua jornada laboral, Lucía regresó a casa y cenó con su familia.

Se encerró en su cuarto a trabajar un rato más con Alan y su equipo, hasta que Elena llamó a la puerta y entró.

Lucía no tuvo más remedio que apagar la computadora.

La puerta se cerró y ambas se quedaron solas en la habitación.

La habitación estaba en total silencio. Elena tomó la mano de su hija y, con su tono habitual de preocupación, le dijo:

—Tu hermano ya encontró estabilidad y va a tener hijos, no deberías enfocarte solo en el trabajo.

—Lo único que quiero es verte acompañada de alguien que te cuide y te comprenda, alguien con quien puedas formar una familia y vivir tranquila.

—¿Cómo van las cosas con Camilo?

Lucía sabía que desde la muerte de su padre, su madre se lamentaba constantemente por lo efímero de la vida, y su perspectiva había cambiado por completo. Parecía que ya no le importaba el éxito del Consorcio García, sino únicamente el bienestar y el futuro de sus hijos.

Para dejarla tranquila, Lucía asintió: —Vamos muy bien.

Elena acarició la mano de su hija, y su expresión se relajó de inmediato. —Me alegra escuchar eso...

Capítulo 219 1

Capítulo 219 2

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