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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 222

Doña Beatriz Jiménez, la matriarca, asintió con severidad.

—Una vez que te cases y entres a la familia Zavala por la puerta grande, serás la envidia de todos. Aferrarte a esos autos de carrera no te traerá más que problemas. No vale la pena el riesgo.

Jimena alzó la barbilla, con los ojos brillando de determinación.

—Pero en la pista de carreras es donde yo brillo, abuela. No soy solo una niña rica que vive a la sombra de su apellido, ni un simple trofeo esperando casarse. Quiero brillar con luz propia.

Justo en ese momento, el celular vibró sobre la mesa.

Margarita, con su vista de halcón, leyó el nombre en la pantalla y sonrió radiante.

—¡Es Alejandro! Contesta rápido.

Toda la familia guardó un silencio sepulcral de inmediato. Jimena descolgó y respondió con un par de frases cortas antes de colgar.

—Me invitó a cenar. No estaré en casa esta noche.

Las sonrisas estallaron en los rostros de los Jiménez. El alivio y la satisfacción eran evidentes. Nada les daba más orgullo que ver al codiciado heredero de los Zavala tomar la iniciativa y demostrar que la relación con su hija iba viento en popa.

—¡Sube a arreglarte! Tienes que lucir perfecta —la apresuró su madre.

...

En un restaurante exclusivo, bajo la tenue y romántica luz de las velas, la atmósfera era íntima.

—Para ti —dijo Alejandro con esa voz profunda y autoritaria que lo caracterizaba, deslizando un objeto sobre la mesa.

Jimena sonrió encantada y extendió la mano.

Al sentir la textura de la cadena y fijar la vista en los delicados cristales, dejó escapar un suspiro de asombro.

—Qué pulsera tan hermosa...

Pero un segundo después, su mirada se congeló.

Alejandro era un hombre meticuloso, controlador. Nunca olvidaba un detalle.

Apenas ayer ella le había comentado casualmente que detestaba el color rosa. Y hoy, él le regalaba una pulsera de cuarzo rosa.

Además, él había hecho preguntas muy específicas sobre esa pulsera en el pasado. Era imposible que no la recordara o que no hubiera escuchado su comentario.

Lentamente, Jimena levantó la vista hacia él.

Alejandro mantenía una media sonrisa en los labios, pero había algo oscuro, algo afilado e indescifrable en el fondo de sus ojos.

Jimena forzó una risita.

Capítulo 222 1

Capítulo 222 2

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