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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 269

Maribel preguntó de inmediato, llena de dudas: —¿Que ya no importa?

—Así es.

Con esa simple respuesta, Alejandro cortó la llamada y encendió el auto para marcharse.

...

Víctor Jiménez logró salir de prisión a cambio de una fuerte suma de dinero en indemnizaciones, logrando que los clientes lo perdonaran para obtener la libertad condicional.

Doña Beatriz Jiménez lo esperaba en casa. Al verlo entrar, se le llenaron los ojos de lágrimas, pero sin decir mucho, le pidió a la servidumbre que acercara el cuenco de fuego que ya tenían preparado.

—Pasa sobre el sahumerio para alejar la mala suerte. Que a partir de hoy todo sea paz.

Víctor, en un silencio sepulcral, levantó el pie y cruzó la pequeña llama. Algunas chispas saltaron a su pantalón, pero ni se inmutó. Su pecho cargaba con un peso aplastante: la ruina inminente de los Jiménez.

Ya habían despedido a la mayor parte de la servidumbre. El conglomerado estaba completamente paralizado y los inversores no dejaban de retirar sus capitales.

En el comedor, Margarita observaba el rostro demacrado de su esposo; la expresión de ella también era de absoluta desolación.

Jimena no le había dicho "papá" ni una sola vez desde que llegó.

Fue Javier Jiménez, quien había ido a buscarlo, el que rompió el hielo desde atrás: —Ya dejen que papá coma algo.

Víctor se sentó lentamente y habló con voz ronca: —Mañana invita a Alejandro a cenar.

—Tenemos que preguntarle qué debemos hacer ahora.

Él sabía perfectamente que esto pondría a su hija en una situación humillante.

Pero, ahora mismo, en todo Puerto Coral, el único con el poder y los recursos para salvar a los Jiménez era Alejandro Zavala. Él era su última esperanza.

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