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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 316

Jimena Jiménez regresó a casa con el alma en los pies.

Su familia la esperaba ansiosa. En cuanto cruzó la puerta, todos la rodearon con miradas llenas de expectación.

—¿Qué te dijo Alejandro?

Margarita de Jiménez y Doña Beatriz Jiménez no tardaron en acribillarla a preguntas sobre la velada.

Todas querían saber si Alejandro le había propuesto matrimonio esa noche y si ya había fecha para la boda.

Jimena sentía un nudo de amargura y frustración en la garganta, casi a punto de asfixiarla. Sin embargo, mantuvo su fachada de serenidad, disimulando su vulnerabilidad, y respondió con tono tranquilo:

—No hubo nada de eso. Está a punto de irse otra vez de viaje de negocios, solo hizo un esfuerzo por venir a cenar conmigo.

—Qué ocupado es Alejandro —murmuró Daniela con evidente decepción, haciendo un pequeño puchero.

Doña Beatriz, por su parte, comentó plácidamente:

—Tiene un sinfín de responsabilidades. Que haya sacado tiempo de su apretada agenda solo para cenar contigo demuestra que te tiene en su corazón y te valora muchísimo.

Margarita también pensaba lo mismo y añadió:

—Exactamente. Un hombre tan ocupado como él, que viaja de un lado a otro todos los días, y que durante estos tres años te ha sido fiel, es algo que no se ve a menudo.

Jimena esbozó una sonrisa débil, respondiendo en voz muy baja:

—Me iré a mi habitación.

Margarita, con su instinto maternal, notó que la sonrisa de Jimena era algo forzada.

Sabía que su hija probablemente estaba decepcionada porque la ansiada propuesta de matrimonio aún no llegaba. Fuera de eso, no le dio mayor importancia.

Al escuchar el clic de la cerradura, toda la coraza de Jimena se desmoronó. Se apoyó contra la fría puerta para recuperar el aliento y luego caminó hasta su tocador. Las lágrimas que había reprimido por tanto tiempo comenzaron a rodar en silencio.

¿Por qué?

¿Por qué con una sola palabra podía destruirlo todo? De principio a fin, no le dio la más mínima oportunidad de luchar o defenderse.

¿Acaso ya tenía a otra mujer?

En la mente de Jimena se arremolinaron un sinfín de sospechas.

¿Era Maribel Quintana?

¿O quizá Lucía García?

Si se tratara de Maribel o de Lucía, Alejandro las conocía desde hacía años. Especialmente a Lucía, con quien había crecido. Si realmente hubiera sentido algo por alguna de ellas, no habría esperado hasta ahora para actuar.

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