Entrar Via

Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 438

Ah, claro. En el funeral, le había parecido ver a esta chica a lo lejos. En medio del tumulto y el alboroto, Lucía había presentado sus respetos y luego se había quedado callada en la parte trasera. Solo le había dejado una leve impresión.

Doña Solano detuvo su intención de subir al auto y, con un semblante tranquilo, ordenó a la empleada: —Hazla pasar a la casa.

Una vez en la sala, la empleada sirvió té caliente y se retiró detrás de Doña Solano.

Era evidente que Doña Solano ya había sido informada por su personal, pues preguntó directamente: —¿Dices que eres la hija de Horacio García?

—Así es —respondió Lucía. Entrelazando los dedos, añadió con algo de timidez—: Si alguna vez considera vender el terreno que está junto al Grupo Zavala, ¿me lo vendería a mí?

Doña Solano levantó su taza de té y la miró. Su tono no fue duro, pero sí llevaba el peso del escrutinio de alguien mayor: —Por lo que sé, quien maneja ahora el Consorcio García es Julio.

Lucía entendió de inmediato la indirecta. —Sí, pero yo tengo mi propia empresa en el extranjero. No tiene que preocuparse por el dinero.

Eso de «no tener que preocuparse» era una verdad a medias.

Debido a que el precio de la propiedad rozaba sumas astronómicas, Lucía había tenido que pedir un préstamo para cubrir parte del monto.

Doña Solano comentó: —Ese terreno comercial no es nada barato.

—Lo sé.

Lucía sacó una tarjeta bancaria. —Podemos verificar mis fondos sin problema.

Doña Solano preguntó: —¿Por qué quieres comprar ese terreno? ¿Qué planeas hacer con él?

Lucía sabía perfectamente que su única intención era bloquear los planes de Alejandro.

Sin embargo, mantuvo el rostro sereno y respondió: —Está en la zona más exclusiva y comercial del centro de la ciudad; es normal que cualquiera lo quiera.

En ese momento, alguien le susurró algo al oído a Doña Solano, y ella cambió repentinamente el rumbo de la conversación: —Escuché que antes estabas comprometida con Alejandro Zavala, pero al final no funcionó...

Lucía sonrió emocionada: —Muchísimas gracias.

Doña Solano le sonrió con afecto: —Ahora mismo tengo que salir y también hay que preparar los papeles. Le pediré a mi abogado que tenga listo el poder notarial; mis representantes se reunirán contigo en el registro de la propiedad a las tres de la tarde.

Lucía asintió sin parar y acompañó a la señora hasta la puerta. Después de verla subir al auto y alejarse, ella también abandonó la mansión de la familia Solano.

Como todavía era temprano, sacó su identificación, fue al hotel más cercano, reservó una habitación y decidió descansar un rato mientras esperaba a que llegara la hora de hacer el trámite.

En cuanto se instaló, Lucía pidió a través de una aplicación algunos dulces tradicionales de la región y esperó a que se los entregaran en su habitación.

Cuando llegó el pedido, abrió el paquete y probó un pastelito de guayaba. En ese preciso momento, sonó el timbre.

Al abrir la puerta y encontrarse frente a frente con Alejandro, Lucía dio un paso atrás. —¿T-tú qué haces aquí?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero