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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 565

«El día 12 de este mes, el Grupo Zavala se vio sacudido por una noticia devastadora. Alejandro Zavala, líder del conglomerado, sufrió un grave accidente automovilístico que lo dejó con graves heridas y amnesia, paralizando temporalmente las decisiones estratégicas de la compañía. Tras la filtración de la noticia, las acciones del Grupo Zavala se desplomaron drásticamente en la apertura del mercado, reduciendo su valor de capitalización de forma masiva. Analistas del mercado indican que Zavala mantiene el control exclusivo de múltiples tecnologías clave en el extranjero y proyectos de adquisición. Los planes de compra de una empresa biotecnológica internacional han quedado suspendidos, retrasando el lanzamiento de plataformas tecnológicas exclusivas, y frenando las operaciones en paralelo. Los inversionistas institucionales han comenzado a vender sus acciones con cautela».

Alguien filtró a los medios la noticia del accidente de Alejandro, y de la noche a la mañana, la prensa inundó los titulares, abarrotando la entrada del hospital con periodistas.

Afortunadamente, despertó tras unas horas en cirugía. Al correrse la voz, familiares, socios y conocidos no dejaron de llegar a la habitación, pero la familia Zavala les negó la entrada a todos.

Don Guillermo Zavala permaneció en el hospital, mientras Leonor de Zavala regresó a casa con los ojos rojos. Al llegar, toda la frustración que había estado acumulando estalló, y con voz exhausta se quejó:

—¿En qué momento cambió tanto?

—La primera vez, por culpa de Lucía García, pagó el doble por ese terreno valuado en ochenta mil millones, todo porque ella se entrometió. Y ahora, sufre un accidente y pierde la memoria persiguiéndola. Las acciones de la empresa están en picada; nadie puede siquiera calcular cuántos miles de millones se esfumaron en la bolsa.

Suspiró pesadamente, sintiendo una opresión en el pecho, y murmuró para sí misma: —Es un castigo kármico. Esto es una deuda de una vida pasada.

El Ministro Ricardo Zavala mantuvo su expresión serena y trató de calmarla: —Estás siendo parcial. Todas las decisiones de Alejandro han sido bajo su propio riesgo y voluntad. No puedes culpar de todo a esa pobre chica.

Pero Leonor se negó a escuchar. Su mirada reflejaba agotamiento: —La amnesia nos trajo paz. Incluso espero que nunca vuelva a recordar a Lucía García. Sus destinos son incompatibles; mientras estén enredados, no habrá tranquilidad en esta familia.

Sin embargo, Ricardo sintió que algo no encajaba. Nadie conoce mejor a un hijo que su padre; intuía que la situación no era tan simple.

Leonor tomó algunas cosas de casa y regresó al hospital.

En la habitación, Don Guillermo no estaba. Alejandro estaba mirando su teléfono, con la cabeza baja.

Jimena estaba sentada silenciosamente a su lado, pelándole una manzana.

Con voz suave, le dijo: —Alejandro, ¿de verdad no te acuerdas de mí? Solíamos amarnos tanto.

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