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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 60

Lucía esbozó una sonrisa de medio lado: —En lugar de perder su tiempo metiéndose en mi vida, mejor preocúpese de con quién se junta su hija...

Dicho esto, Lucía subió a su auto y cerró la puerta de golpe.

Jamás en su vida le había hablado con ese tono a un miembro de la familia Zavala.

Al escucharla, el rostro de Beatriz se desfiguró por la indignación: —¡Mírala nada más, se cree intocable! Escuché que acabas de entrar al Consorcio García y, sin haber logrado nada, ya te sientes la dueña del mundo. Con razón Alejandro no te soporta, es porque simplemente no vales la pena.

Beatriz estaba que echaba humo; jamás imaginó que Lucía, quien siempre se mostraba sumisa ante ella, pudiera ser tan insolente.

Bajo la lluvia de gritos y reproches, Lucía encendió el motor y se alejó del lugar.

Beatriz hizo el ademán de ir tras ella para seguir insultándola, pero el Sr. Montero, que había regresado al escuchar el escándalo, frunció el ceño y le ordenó que entrara a la casa.

Mientras pisaba el acelerador, hubo un instante en el que Lucía pensó seriamente en desentenderse del asunto de Paola.

Si el destino se repetía, esa compañera del vestido azul seguiría pegada a Paola, y Paola terminaría desfigurada de todos modos. Al fin y al cabo, su familia tenía dinero para pagar a los mejores cirujanos plásticos del país y lograr que las cicatrices apenas se notaran...

«No te metas en el destino de los demás, ocúpate de tu propia vida», se dijo a sí misma.

Lucía conducía de regreso a casa, pero al llegar al siguiente semáforo, giró el volante abruptamente.

Recordó que, después de la tragedia, había ido a visitar a Paola un par de veces. La pobre chica dejó de comer, se negaba a beber agua y había destrozado todos los espejos de la casa. Al recordar el dolor histérico y desgarrador de esa joven, Lucía soltó un largo suspiro.

Ni modo. Sería la última vez que le haría un favor.

Después de esto, no quería saber absolutamente nada más de ella.

...

Lucía llamó a Camilo Zavala.

Al enterarse de que Paola estaba en la Universidad Autónoma, le pidió al guardia de seguridad de la entrada que llamara al dormitorio de chicas.

—Se dice que tu amiga te busca en la entrada principal —le dijeron por teléfono a Paola.

Por un momento, Paola creyó ingenuamente que se trataba de Jimena. Sabía que ese día Jimena iría a su casa, así que asumió que, al no encontrarla allí, había ido a buscarla a la escuela. Salió corriendo emocionada, sin detenerse a pensar por qué Jimena habría llamado a la línea del dormitorio si tenía su celular.

Cuando cruzó las puertas de la universidad y vio a Lucía, la sonrisa de Paola se borró de golpe.

—¿Qué haces tú aquí? ¿No te da vergüenza hacerte pasar por mi amiga?

Capítulo 60 1

Capítulo 60 2

Capítulo 60 3

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