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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 61

Paola comenzó a hablar mientras se daba la vuelta para marcharse, sin dignarse a mirar a Lucía ni una sola vez.

—Paola, qué lástima que no te encontré hoy en tu casa... —se escuchaba la voz al otro lado.

—¡Ay, Jimena! Es que me regresé temprano a la universidad. Mi mamá me contó que fuiste con mi primo. Si hubiera sabido que iban a ir, te juro que me quedaba un día más.

Jimena y Paola empezaron a platicar animadamente sobre cosas triviales...

Veinte minutos después, Lucía, recargada en su auto deportivo, miró su reloj de pulsera. Su paciencia se había esfumado; tenía demasiadas cosas que atender como para seguir perdiendo el tiempo allí.

¡Y no estaba dispuesta a dar otro viaje en vano!

Lucía se acercó a grandes zancadas, le arrebató el celular a Paola en plena llamada y presionó el botón de colgar con fuerza.

No sentía el más mínimo aprecio por Paola.

Lo único que quería era evitar que otra chica terminara en la cárcel.

En su vida pasada, Beatriz Zavala fue implacable y destruyó la vida de la chica que lastimó a Paola.

—¡Qué te pasa! —gritó Paola, tomada por sorpresa, intentando arrebatarle el teléfono.

Lucía levantó el brazo de inmediato.

Lucía era más alta, así que al alzar el brazo, Paola no tenía ninguna oportunidad de alcanzarlo.

Desesperada, Paola daba vueltas a su alrededor, chillando fuera de sí: —¡Lucía García, ¿estás loca?! ¿Acaso porque mi primo te botó vas a venir a montar tu teatro aquí? Te equivocaste de persona para desquitarte...

—Escúchame bien y te devuelvo el teléfono.

La rabia de Paola explotó. Puso las manos en las caderas y le gritó en la cara: —¡Más te vale que sea importante! Porque si tu plan es que hable bien de ti con mi primo, estás liquidada. Jimena te da mil vueltas en absolutamente todo, jamás traicionaría mi conciencia para ayudarte a...

—¡Cállate! —exclamó Lucía, ya harta de escucharla.

—Lo voy a decir una sola vez. Mañana, tu rostro quedará desfigurado. Después de eso, intentarás quitarte la vida varias veces porque no soportarás verte al espejo, y tu vida se convertirá en un completo infierno.

—¿De qué estás hablando? —Paola se quedó paralizada—. ¡¿Qué rostro desfigurado?! ¡¿Qué suicidio?! ¡¿De qué maldito cuento estás sacando esto?!

Pero la mirada gélida y penetrante de Lucía dejaba claro que no era una broma.

—En tu cumpleaños número dieciocho, tu "amiga" te va a regalar un pastel para celebrar. Pero dentro de ese pastel habrá una navaja escondida. Ella te agarrará de la cabeza y te la estampará contra él...

El cumpleaños número dieciocho de Paola era al día siguiente.

Capítulo 61 1

Capítulo 61 2

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