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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 92

A Daniela le importaba demasiado su reputación...

¿Cómo se atrevía Lucía a levantarle la mano en un evento como este?

¿Acaso no le importaba su propia imagen?

¿Qué familia de élite querría casarse con una joven tan violenta y explosiva?

Le ardía muchísimo la mejilla...

Los ojos de Daniela se llenaron de lágrimas, furiosa pero sin atreverse a decir una palabra.

En ese momento, Lucas Paredes se acercó, puso a Daniela detrás de él para protegerla y fulminó a Lucía con la mirada:

—¿Qué demonios estás haciendo?

Lucía se sacudió la mano con desdén y respondió:

—¿Acaso estás ciego?

—Tú... la envidia te está volviendo fea —siseó Lucas entre dientes—. En este momento te ves patética.

Lucía clavó sus ojos en los de él, y notó el asco genuino en su mirada.

Pero en su vida pasada, ella había sido mucho más patética. Por culpa de los medicamentos, se había convertido en un saco de huesos, sin una gota de atractivo, y para colmo, era la esposa repudiada y abandonada por Alejandro Zavala... Y aun así, ese mismo Lucas no tuvo reparos en tratar de llevársela a la cama.

Ja, qué hipócrita...

Lucía observó cómo se alejaba abrazando a Daniela y escupió mentalmente con desprecio.

Lucas llevó a Daniela hacia donde estaba la familia Jiménez.

Jimena y Alejandro se enteraron rápidamente de lo ocurrido. La mirada que Alejandro le lanzó a Lucía desde la distancia habría sido capaz de congelar a cualquiera.

Sin saber qué le dijo Jimena a Alejandro, ella caminó sola hacia Lucía, mirándola con reproche:

—Lucía García, sé que no soportas verme con Alejandro, y por eso atacaste a mi gente. Si tienes un problema, resuélvelo conmigo.

Lucía ni siquiera tuvo tiempo de responder, pues su teléfono comenzó a sonar. Lo sacó de su bolso, miró la pantalla y contestó:

—¿Don Guillermo?

Al escuchar el nombre de la persona al otro lado de la línea, Jimena sintió una punzada de inquietud y se clavó las uñas en la palma de la mano.

...

[Es Jimena Jiménez, y es una genio. En la prepa se graduó con el mejor promedio y entró a una universidad de prestigio. En un par de años se fue de intercambio al extranjero.]

[Con razón, solo una diosa así podía conquistar a Alejandro Zavala.]

[¿Y qué va a pasar con Lucía García? ¿No que estaba comprometida con él?]

[Tranquilos todos, ¡yo me ofrezco a consolar a Lucía!]

[Miren esta foto, Lucía también estaba ahí. ¿Se imaginan cómo se debe sentir? Yo apuesto a que se quiere volver loca.]

Alguien etiquetó a Lucía, pero ella ni se inmutó.

Lucía esbozó una sonrisa cargada de ironía; el chisme se había regado como pólvora. Los grupos de la secundaria y la preparatoria hervían de comentarios... Alguien más subió otra foto y continuó:

[Sí se volvió loca, le cruzó la cara a la primita de la diosa Jimena. Esa mujer es un peligro.]

El auto se detuvo en la mansión de los Zavala, y Lucía cerró la aplicación.

En su vida pasada, la humillación realmente la había vuelto loca. Lloró y suplicó ante Don Guillermo toda la noche, provocando que toda la familia Zavala terminara exhausta y harta de ella.

Pero en esta vida todo era distinto. Con la mirada serena, Lucía atravesó las puertas de la mansión.

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