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Tres años después, tu arrepentimiento me da risa romance Capítulo 13

En ese instante, alguien empujó bruscamente la puerta de la habitación.

Cuando Rodrigo Zapata vio que Viviana ya tenía los ojos abiertos, ¡sus apagados ojos se llenaron de una alegría eufórica!

—¡Vivi! ¡Despertaste!

Se acercó a la cama a pasos agigantados y, por instinto, intentó tomar la mano que Viviana tenía sobre las sábanas.

Sin embargo, antes de que sus dedos lograran rozarla, ¡ella la apartó sin dudarlo, como si huyera de una plaga!

La mano de Rodrigo quedó suspendida en el aire.

Al ver la desconfianza y el evidente repudio en los ojos de Viviana, sintió como si alguien le hubiera dado un mazazo en el pecho, un dolor tan asfixiante que casi le cortó la respiración.

Y antes de que pudiera pronunciar una disculpa, ¡Viviana arrancó de golpe la aguja de su brazo, desconectando el suero!

—¿Qué estás haciendo?

Las pupilas de Rodrigo se contrajeron y su voz subió de tono al instante.

¡La afilada aguja arrancó un rastro de sangre que goteó sobre las impecables sábanas blancas!

Pero ella, como si no sintiera dolor, apartó las sábanas dispuesta a bajarse de la cama.

—¡Viviana Sotomayor, ¿te volviste loca?!

Rodrigo, completamente asustado, le sujetó con fuerza la mano que aún sangraba, intentando obligarla a volver a recostarse.

—¿Tienes idea del estado de tu pierna? ¿De verdad quieres perderla por completo y pasar el resto de tu vida en una silla de ruedas?

—¡Suéltame! —Viviana luchó con todas sus fuerzas, pero acabando de despertar de un desmayo, no era rival para la fuerza de un bombero en constante entrenamiento.

Quedó inmovilizada contra la cama. El roce de su pierna izquierda contra las sábanas le provocó un dolor agudo y penetrante.

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