Apenas se había recostado para descansar un momento cuando el timbre de la puerta principal rompió el silencio.
La empleada fue a atender y, al regresar, le informó que había un hombre afuera asegurando ser su esposo y que insistía en verla.
El rostro de Hanna se ensombreció.
Quedaba claro que Luciano había usado su estatus de esposo para rastrear las propiedades a su nombre y así encontrarla.
Hanna había supuesto que él estaría ocupado lidiando con los dramas de Rocío por un buen tiempo, pero había aparecido demasiado pronto.
No tenía idea de qué pretendía. Hacía apenas unas horas se había arrodillado frente a ella rogando clemencia para salvar a esa mujer de la cárcel, mostrándole una faceta completamente patética. ¿Y ahora quería hablar con ella?
Estaba exhausta y no tenía ganas de verlo, así que le ordenó a la empleada que lo despachara.
Afuera, Luciano sintió una opresión en el pecho, como si le hubieran dado una bofetada. Había creído que, al desquitarse con Rocío, Hanna daría el asunto por terminado. Además, al investigar, comprobó que ella no tenía a ningún otro hombre en su vida, lo que en su mente significaba que solo le estaba dando una lección. Y él estaba dispuesto a aceptar su error; de hecho, hacía tiempo que sabía que se había equivocado.
En la cena familiar ya había prometido mandar a Rocío al extranjero y no volver a verla nunca más, pero Hanna se negó a creerle.
Desde entonces, sin importar cuánto intentara convencerla de retomar su matrimonio, ella siempre se mostraba evasiva.
Desesperado, tomó el teléfono de su asistente y comenzó a mandarle mensajes.
*«¿Podemos vernos un momento? Sé que me equivoqué. Las piernas de Rocío están perfectamente bien; todo fue un engaño. Fui a buscarla para que se hiciera el procedimiento y huyó corriendo. Solo vine a explicarte esto. Jamás volveré a involucrarme con ella. Por favor, Hanna, déjame verte».*
*«¿Qué es lo que quieres? ¿Acaso intentas volverme loco? ¿Sabes que llevo días buscándote por todas partes, como un desesperado? ¿Quieres matarme de agotamiento?»*
*«¿De verdad estás dispuesta a tirar a la basura todos estos años de relación? Me niego a creerlo. A menos que me mires a los ojos y me digas en mi cara que ya no me amas».*

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