En sus tiempos universitarios, Julián le había insistido muchísimo a Hanna para que fuera a estudiar a su alma mater, la Universidad Técnica de Múnich.
Era una oportunidad de oro con la que soñaban todos en el campus. Hanna se dedicó en cuerpo y alma a estudiar alemán, pero justo después de recibir la carta de aceptación, alguien la denunció de forma anónima, acusándola de tener una aventura con Julián.
Aunque en ese momento él le dijo que no le diera importancia, que se fuera a estudiar y que él se encargaría de arreglarlo todo, Hanna prefirió renunciar a la beca. Tenía miedo de arruinar las posibilidades de que Julián consiguiera su puesto como profesor titular.
Tras ese trago amargo, la admiración de Julián por ella no hizo más que crecer. En esa época, aprovechando los incentivos para conectar el mundo académico con el sector privado, Julián consiguió el respaldo de la universidad y fundó una empresa junto con un grupo de estudiantes brillantes.
Sin embargo, Hanna decidió hacerse a un lado por amor a Luciano Larios. A pesar de eso, Julián le guardó su porcentaje de acciones, asegurándole que si algún día decidía volver, las puertas estarían abiertas de par en par.
Durante todos estos años, Hanna nunca dejó de recibir sus jugosos dividendos anuales de esa compañía tecnológica.
El corazón de Hanna dio un vuelco. Justo cuando dudaba sobre si debía regresar o no...
Le entró un mensaje nuevo: *«Escuché los rumores de la industria. Dicen que en la empresa de Luciano te están acusando falsamente de conspirar con hackers para sabotear sus proyectos. Sé de sobra que eres incapaz de hacer algo así.»*
Hanna no se imaginaba que el chisme hubiera escalado tanto. Con razón su nombre estaba manchado en todo el medio y no había conseguido ni una sola entrevista de trabajo.
Ella tecleó una respuesta: *«Sí, de hecho ya estoy arreglando mi renuncia.»*
*«¿Y qué planes tienes ahora? ¿Te gustaría venir a trabajar a mi empresa?»*
*«¿De verdad?»*
*«¿Hay algo que te preocupe?»*, inquirió Julián.
Hanna dudó por unos instantes antes de escribir: *«Es que... mi currículum académico no es tan brillante como para presumirlo.»*
Incluso había estado considerando la idea de hacer una maestría; aún estaba a tiempo para volver a la universidad.
No era falta de ganas de aceptar la oferta, sino el miedo profundo a convertirse en una carga y frenar el crecimiento de la empresa.
Julián le respondió enseguida: *«¿Dónde estás? Voy por ti y lo platicamos en persona.»*
Hanna lo pensó un par de segundos, pero terminó enviándole su ubicación.
Al verla, Julián le confirmó: *«Estás súper cerca. Salgo para allá ahora mismo.»*


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó