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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 39

Julián le dedicó una sonrisa serena.

—Por supuesto que sí.

Las manos de Hanna volvieron a apretar la taza mientras tomaba una gran bocanada de aire.

—Quiero tener peso real en la empresa. En otras palabras... necesito que me ayudes a ver si puedo comprar más acciones. No pido el control total, solo quiero ser la segunda mayor accionista, justo por debajo de ti.

Hanna se guardó el detalle de la tremenda humillación que había vivido en Corporativo Larios. Había llegado al extremo de que cualquier directivo de medio pelo había recibido acciones cuando la división de videojuegos salió a la bolsa.

Y ella, por el simple hecho de ser la esposa de Luciano, no había recibido ni una misera participación.

Peor aún, debido al estricto acuerdo prenupcial que le hicieron firmar, no tenía derecho absoluto a ni un solo centavo de los activos del corporativo.

La razón por la que había dudado antes era porque, en el fondo, su verdadero sueño era fundar su propia empresa.

Llevaba programando y estudiando software de videojuegos desde que estaba en la preparatoria.

Era su pasión absoluta.

Su mayor ilusión era que el mundo entero jugara y disfrutara algo creado con sus propias manos.

Sin embargo, no estaba dispuesta a repetir la pesadilla que vivió con la familia Larios: dejarse el alma trabajando para que al final la echaran a patadas.

Pero si se lanzaba sola al ruedo como emprendedora, sin un título rimbombante ni proyectos de peso bajo su propio nombre... ¿Qué inversionista en su sano juicio iba a soltarle dinero?

Además, durante todos esos años se había encerrado tanto a perfeccionar sus códigos y tecnologías, que no había construido ni una sola red de contactos.

La aparición de Julián era como ver luz al final del túnel. Sistemas Fotónicos no solo era una empresa sólida y establecida, sino que contaba con el respaldo de una universidad de prestigio. Los recursos y las conexiones que tenían serían la plataforma perfecta para materializar todos sus sueños.

Hanna aguantó la respiración, esperando en silencio la respuesta de Julián. ¿Estaría dispuesto a cederle tanto poder en la compañía hasta convertirla en su mano derecha?

—Me parece perfecto —aceptó él sin pestañear—. Sistemas Fotónicos todavía no ha salido a la bolsa. Déjame sondear entre nuestros excompañeros a ver si alguno necesita liquidez y quiere vender. ¿Con cuánto capital cuentas?

—Veinte millones —murmuró Hanna, sintiéndose avergonzada.

Julián apenas pudo disimular su sorpresa. Le parecía inconcebible que ocho años de trabajo esclavo apenas le hubieran dejado esa cifra.

Si tan solo Hanna le hubiera hecho caso en su momento, si hubiera pospuesto su matrimonio y se hubiera enfocado de lleno en su carrera, ahora mismo tendría una fortuna incontable en el banco.

—Yo te presto lo que falte —se apresuró a decir él—. Ahora mismo conservas el cinco por ciento, que no está nada mal. Si logras comprar un veinte por ciento más, te consolidarías sin problema como la segunda mayor accionista.

Capítulo 39 1

Capítulo 39 2

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