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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 47

Nuevo hogarTu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Si había algo que Julián detestaba en esta vida, era a las personas sin escrúpulos. Sus padres le habían inculcado que antes de ser un gran profesional, había que ser una buena persona; de nada servía tener títulos si el alma estaba podrida.

Tras intercambiar un par de formalidades más, Leonardo notó que a su amigo Julián no le hacía ninguna gracia la presencia de esos dos, así que decidió cortar la charla.

—Disculpe, Señor Larios, pero justo estaba en medio de una conversación muy interesante con la señorita Mendoza. Los dejo para que sigan disfrutando de la noche.

Hanna también estaba ansiosa por retomar el tema del proyecto.

Sin embargo, Luciano se interpuso.

—De hecho, vine a buscarlo precisamente para presentarle a mi compañera. Rocío tiene una maestría en el extranjero y actualmente es la ingeniera en jefe del departamento de videojuegos de Corporativo Larios. Ella es la responsable técnica de Trueno Games, tanto a nivel nacional como internacional. Me gustaría mucho que la considerara para su nuevo proyecto.

Con la recomendación directa del poderoso Luciano Larios, Leonardo no podía simplemente darle la espalda. Además, al escuchar que era la responsable de Trueno Games, su interés despertó de inmediato.

—He escuchado que el lanzamiento internacional de Trueno Games ha sido un éxito rotundo. Yo mismo soy jugador, y debo admitir que es una obra maestra. Tiene usted mucho talento en su equipo, Señor Larios.

Leonardo se entusiasmó.

—La calidad gráfica y la construcción de los escenarios en Trueno Games demuestran una capacidad de programación y un nivel estético excepcionales. Si la señorita tiene la capacidad de liderar un proyecto como Trueno Games, definitivamente debemos considerarla para colaborar con Grupo Zenit.

Julián frunció el ceño, mirando a Hanna.

Hanna tenía los puños tan apretados que los nudillos se le pusieron blancos.

Durante años había soportado las humillaciones de Luciano. Había tolerado el descaro de Rocío y la frialdad de su esposo. Pero que esa mujer tuviera el cinismo de intentar robarle también su oportunidad profesional, era cruzar la línea.

No se iba a quedar de brazos cruzados.

Una sonrisa afilada apareció en los labios de Hanna.

Julián era un jugador veterano de Trueno Games. Recordaba cuando Hanna le envió la primera versión beta para que la probara. Él conocía el código central del juego como la palma de su mano, y al ver las caras de pánico de Rocío y Luciano, confirmó lo que sospechaba: esos dos jamás habían tocado el código del juego.

No tenían idea del genio absoluto que requería construir algo así. Pensaban que era un trabajito de rutina.

Cuando Hanna empezó a hablar de tecnología, su aura cambió por completo. Explicaba cada concepto con una pasión y una brillantez deslumbrantes.

Al ver que la mirada de admiración de Leonardo volvía a fijarse en Hanna, Rocío sintió que la sangre le hervía de rabia.

—Hanna, querida... Lucho te contrató en el pasado por lástima, por ser exalumna de la universidad, así que es normal que conozcas estos detalles básicos. Yo, en cambio, dirijo equipos a gran escala, me enfoco en la gestión, no en los detalles menores. ¿De verdad crees que intentar lucirte aquí te sirve de algo?

Rocío levantó la barbilla con arrogancia.

—Trueno Games fue una creación conjunta de Lucho y mía durante la universidad. La patente, de hecho, está a mi nombre. Creo que el Señor Zermeño debería tener mucho cuidado con quién se asocia. Lucho, tal vez deberías advertirle sobre los crímenes informáticos que esta mujer cometió en nuestra empresa, para que no caiga en su trampa.

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