Al escuchar la venenosa acusación de Rocío, las expresiones de Leonardo y Julián se transformaron en pura estupefacción.
Rocío miró a Luciano con ojos de cordero degollado, esperando su respaldo. Y él, sin titubear, asintió.
—Hanna se coludió con hackers para sabotear Trueno Games y fue descubierta por nuestra empresa. Ella fue la responsable del famoso incidente donde se insertaron imágenes perturbadoras en la versión internacional del juego.
Rocío sonrió con malicia, saboreando su victoria.
—Señor Zermeño, ¿de verdad le confiaría su proyecto a alguien así? ¿O acaso cree que robarse el crédito por el trabajo ajeno y hablar como si la patente fuera suya es el comportamiento de una verdadera ingeniera?
Leonardo no podía creer el giro de la situación. Se volvió hacia su amigo, exigiendo una explicación.
—Julián, ¿qué significa esto? ¿Esta es la genio que me presentaste? ¿Alguien sin la más mínima ética profesional?
—¡Eso es imposible! Ella jamás haría algo así, porque... —Julián estuvo a punto de gritar que Trueno Games era obra exclusiva de Hanna, pero las palabras se le atoraron en la garganta. De pronto entendió la jugada: Luciano le había arrebatado la patente a Hanna y la había puesto a nombre de Rocío.
Legalmente, Julián no tenía cómo defenderla. Si el registro decía que era de Rocío, cualquier intento de desmentirlo solo haría que Hanna pareciera una mentirosa resentida, y convencería a Leonardo de que Julián había sido manipulado.
Hanna clavó sus ojos en Luciano. Una parte de ella se negaba a aceptar que, con tal de proteger a Rocío, él fuera capaz de arrastrarla por el fango y pisotear el trabajo de su vida.
Entonces recordó algo que le revolvió el estómago. Luciano le había insistido durante años que necesitaba registrar patentes a nombre de Rocío para darle «prestigio». Incluso le había exigido a Hanna que le cediera algunos de sus proyectos terminados.
Y ahora, finalmente lo había hecho. Le había regalado Trueno Games.
Una risa amarga y desgarradora escapó de los labios de Hanna.
Lo miró fijamente y le preguntó:


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