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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 52

Catalina miró a Hanna con los ojos muy abiertos, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.

—¿Qué... qué acabas de decir?

Hanna mantuvo la calma. *¿Qué importaban los chismes baratos? ¿Qué importaban las envidias y el odio infundado?* Cuando decidió unirse a Sistemas Fotónicos, impuso sus propias condiciones precisamente para tener el poder de enfrentar situaciones como esta.

Poseía el veinticinco por ciento de las acciones. En otras palabras, esa empresa también era suya. Ella era una de las dueñas.

Y Catalina no era más que una triste asistente enchufada, sin ningún talento clave, cuya presencia era totalmente irrelevante.

Hanna repitió cada palabra con asombrosa claridad:

—Dije que estás despedida.

—¡Tú! —estalló Catalina, roja de furia—. ¿Con qué autoridad te crees para correrme?

—Con la autoridad que me da mi puesto de directora —respondió Hanna, impasible—. En el organigrama de la empresa está estipulado que tengo el poder de gestionar a todos los empleados, a excepción del propio señor Serna. Y si alguno de ustedes se niega a acatar mis órdenes, puede dejar su carta de renuncia hoy mismo.

Catalina, humillada y rabiosa, buscó apoyo en las mismas personas que segundos antes la habían secundado. Sin embargo, todas bajaron la cabeza de inmediato, se sentaron en sus escritorios y le dieron la espalda.

Fue en ese instante cuando Catalina entendió que solo la habían utilizado como carne de cañón. Acrinconada, recurrió a su última carta:

—¡Esto es acoso laboral! ¡Voy a presentar una queja formal con el señor Serna!

Justo en ese momento, las puertas de la oficina se abrieron. Julián Serna acababa de llegar de la universidad; como tenía responsabilidades académicas, no siempre podía dedicarle el cien por ciento de su tiempo a la empresa.

Al verlo, Catalina corrió hacia él haciéndose la víctima, derramando lágrimas de cocodrilo.

—¡Señor Serna! ¡La directora Mendoza acaba de aprovecharse de su cargo para despedirme, solo porque desenmascaré quién es realmente!

De pronto, toda la oficina guardó un tenso silencio. Nadie quería perderse el desenlace.

Hanna estuvo a punto de explicarse, pero la voz firme de Julián se adelantó:

Capítulo 52 1

Capítulo 52 2

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