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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 54

La noche anterior, cuando Luciano había salido en su camioneta desde la mansión, Rocío lo había seguido en secreto.

A pesar de haber escuchado a Lidia mencionar que el pequeño Camilo lloraba retorciéndose de dolor de estómago, ella prefirió ignorarlo olímpicamente.

Rocío había seguido a Luciano hasta un exclusivo bar, donde lo vio beber en completa soledad.

Vio en eso la oportunidad perfecta; como bien decían, el alcohol siempre soltaba las amarras de la pasión.

Cuando Luciano terminó de beber, ella se apresuró a sostenerlo y ayudarlo a entrar al auto.

Luego, había alquilado la suite presidencial.

Pero una vez dentro...

Rocío descubrió amargamente cómo era un hombre cuando en verdad estaba borracho hasta el fondo. Solo cayó rendido, profundamente dormido, sin reaccionar a nada.

Frustrada, Rocío no tuvo más remedio que prepararse un baño de sales y aceites aromáticos, asegurándose de dejar su piel sedosa e irresistible.

Se recostó a esperar a que él despertara.

Sin embargo, el sueño la venció. Para cuando por fin abrió los ojos, Luciano ya estaba completamente vestido.

Y acababa de terminar esa tensa llamada con el corporativo.

Luciano tenía el ceño fruncido y una expresión sombría.

Al colgar el teléfono, se dio la vuelta y se topó con la mirada de Rocío.

Llevaba puesto un sugerente y ajustado salto de cama de encaje oscuro, reclinada lánguidamente entre las sábanas de manera provocativa.

La luz del sol se colaba por el ventanal, delineando sus hermosas curvas e iluminando su tez radiante y suave como la seda.

Aquella imagen le quitaba todo su aire de mujer manipuladora, dándole un aura vulnerable y extremadamente sensual.

—¿Ya te despertaste? ¿Te interrumpí el sueño? —preguntó él en voz baja.

Luciano caminó hacia la cama y le acarició el cabello con delicadeza.

Rocío frotó la mejilla contra su mano, a punto de dejar un beso sobre sus nudillos, pero Luciano retiró la mano casi de inmediato.

De pronto, Rocío recordó el tono alterado con el que él había hablado minutos antes.

—Lucho, ¿pasó algo grave en el corporativo? —le preguntó, preocupada.

La expresión de Luciano se volvió de hielo.

—Hanna... acaba de cancelar las patentes de Trueno Games.

Capítulo 54 1

Capítulo 54 2

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