La última vez que Valeria tocó la computadora de Hanna, descargó absolutamente todo.
Estaba convencida de que, tras traicionar al Corporativo Larios, Hanna terminaría en la calle sin un peso, así que pensó en usar esos proyectos para su propio beneficio.
Poco después, corrió el rumor en los pasillos de que Luciano había sentenciado a Hanna corporativamente: quien la contratara, se declaraba enemigo de su imperio.
Valeria se sintió en la cima del mundo por unos días, hasta que vio cómo Hanna recuperaba el control de Trueno Games y los ingenieros leales a Larios empezaban a ser despedidos. Valeria se negaba a soltar su puesto.
Había invertido demasiado tiempo haciéndole la barba a Rocío. No solo en invitarle comidas caras, sino que hasta se había endeudado para regalarle un bolso de diseñador de miles de dólares. Estaba a un paso de un ascenso jugoso; que la corrieran ahora sería una tragedia.
Así que se le prendió el foco. Si Hanna se iba al extranjero con Trueno Games, seguro ya ni se acordaba de aquel pequeño algoritmo que dejó en la oficina.
Se lo vendió a Luciano como suyo. Él no solo la mantuvo en la empresa, sino que le pagó un bono gigantesco por confidencialidad y la nombró ingeniera en jefe.
Se paseaba por los pasillos como la dueña del lugar. Era la vida perfecta.
Soñaba con que, tras recibir la millonaria inversión en la cumbre, ella se convertiría en la directora de un proyecto de clase mundial.
Por eso, cuando la llamaron tras el evento, pensó que venían los premios.
Abrió la puerta de la oficina caminando con aires de grandeza.
Pero a los pocos segundos, sintió que el aire se cortaba.
Rocío tenía los ojos rojos e hinchados, y la fulminaba con la mirada. Luciano, sentado en su escritorio, ni siquiera se dignó a levantar la vista; su rostro era una tormenta a punto de estallar.
Fue Rocío la primera en atacar.
—¡Valeria, eres una maldita estúpida! ¿Cómo te atreviste a decirnos que ese diseño era tuyo? ¡Me hiciste hacer el ridículo frente a todo el país, me hundiste!
La sonrisa se le borró a Valeria de tajo.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó