Entrar Via

Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 85

—¿Te sigue doliendo la nariz por el agua que tragaste hace rato?

Mili negó con la cabeza lentamente.

Poco después, Javier regresó, le sirvió un plato de comida a la niña y le entregó los cubiertos.

Mili comenzó a comer en silencio, tomando bocados muy pequeños. De pronto, miró a Hanna, y Javier la animó:

—Esta es la mujer que te salvó hace un rato en el agua. Dile gracias.

—Gracias, señorita.

Con que para eso la había traído, para que la niña le agradeciera en persona.

Hanna sonrió con ternura.

—No tienes nada que agradecer, preciosa.

Para romper el silencio incómodo, Hanna comentó:

—Veo que Mili es altita. Debe tener unos siete años, ¿verdad?

—No —respondió Javier de inmediato—. Apenas tiene cinco. Lo que pasa es que su mamá es deportista y tiene muy buena estatura.

Hanna se quedó helada. Nunca imaginó que la niña tuviera exactamente la misma edad que Camilito.

De no ser porque sabía lo mucho que Camilito prefería a Rocío y el desprecio que le tenía a ella, seguramente habría tenido un millón de anécdotas de maternidad que compartir con él. Pero en ese momento, el simple recuerdo de esa etapa de su vida le revolvía el estómago. No quería pensar en lo patético que había sido su papel como madre adoptiva.

Hanna dejó que la conversación muriera. Javier también pareció querer decir algo, pero se contuvo.

Quería explicarle que se había divorciado porque su exesposa lo engañó, que no había sido decisión suya dejar a su hija sin madre.

En ese instante, una voz los interrumpió.

—¡Hanna!

Hanna levantó la vista y vio a Julián Serna. Alzó la mano para responderle y, aprovechando la oportunidad para retirarse, le dijo a Javier:

—Señor Navarro, iré a comer con mi socio. Platicamos más tarde.

Javier, siendo un hombre perspicaz, había notado la tensión en Hanna desde que se sentó.

Y podía imaginar perfectamente el porqué. Él era el intermediario financiero que trabajaba de la mano con Luciano para impulsar la salida a bolsa, sus servicios estaban ligados directamente al Corporativo Larios.

Era lógico que Hanna lo viera como 'uno de los hombres de su esposo'.

Además, el hecho de haberles reasignado la suite a Luciano y Rocío probablemente había dejado un sabor amargo en ella.

Al ver que quería irse, no insistió.

Capítulo 85 1

Capítulo 85 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó