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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 704

EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPITULO 15. Un tour por tus cosas favoritas

Era la cosa más absurda del mundo, y aun así Peter no podía explicar lo que sentía solo de volver a verla, como si hubieran pasado dos años y no solo unos pocos días desde la última vez.

Pasó saliva frunciendo el ceño porque ciertamente había esperado alguna sesión de fotos o algo por el estilo, pero la definición de “tu sombra”, era algo que ya conocía porque su tía había tratado de imponérselo antes.

—¡No no no no no no no! —declaró acercándose a ellas—. Yo te hago una sesión común y corriente, pero no voy a estar con una guardaespaldas detrás todo el tiempo...

Lo siguiente que se escuchó fue aquel manotazo en la nuca y Peter apretó los dientes mirando a su madre de reojo.

—A mí me parece que aprendiste a saludar cuando tenías como tres años. ¿Alguna razón para que hayas perdido la memoria?

Peter respiró hondo y alargó la mano para estrechar la de Kim, pero maldit@ fuera, solo tuvo que rozarla y algo dentro de él volvió a dispararse, ese algo que lo había hecho decirle que sí el primer día, ese algo con que la había devorado en aquella montaña.

—¿Pueden dejarnos solos por un minuto, por favor? —pidió la muchacha con tanta amabilidad que lo mismo Noémi que Andrea salieron refunfuñando.

En cuanto la puerta se cerró Kim se giró hacia él levantando las manos a la altura del rostro.

—Escucha, sé que esto es incómodo para ti, y no era mi intención, solo quería que tuvieras la foto —le dijo apresurada tratando de encontrar sus ojos—. Pero ya estoy aquí, y de verdad quiero ayudarte a resolver lo que provoqué.

—Tú no provocaste nada, soy un adulto responsable, y que me haya perdido el campeonato no es tu culpa, es mía por acceder a ir contigo al Pico Skatgan.

—Pero yo te amenacé…

—Por favor, una foto mía desnudo circulando en las redes no le hubiera hecho nada a mi reputación, solo habría ampliado mi público —replicó él con sorna.

—De cualquier forma... —Kim respiró profundo y Peter arrugó el ceño porque empezaba a entender que aquella insistencia se debía a algo más—. Ya estoy aquí y quiero ayudar. Podemos preparar una sesión regular, intentar hacerlo como todo el mundo y si logramos sacar unas buenas fotos entonces ya no tendrás que verme.

Peter se acarició la comisura de los labios con la lengua con un gesto pensativo y vio cómo Kim miraba apresurada a otro lado. No era el único. Ella lo hacía estremecerse pero el maldito sentimiento era mutuo.

—Está bien —accedió—. Sí te van a pagar por esto ¿verdad? —quiso asegurarse y la vio asentir como más entusiasmo del esperado.

—Sí, sí van a pagar, ¡de hecho me van a pagar muy bien! Pero bueno... —carraspeó—. No solo por eso lo hago.

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