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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 705

EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 16. Define "esto"

Había algo que no podía negarse, y era que ser la sombra de Peter Ferguson tenía su punto divertido y peligroso. La mayoría de las cosas que le gustaban eran rápidas, escalofriantes y arriesgadas, pero si Kim se había atrevido a subir al pico Skatgan con él, entonces tenía que atreverse a hacer todo lo demás.

Al día siguiente muy temprano lo encontró en una de las pocas pistas de carreras que había en Zúrich, con su casco, su chaqueta de cuero, y aquella condenada moto que parecía sacada del mismísimo infierno. Sin embargo lo peor de todo era lo sexi que se veía sobre ella.

Solo había tenido que decir “día de motos” y un estilista profesional le había sacado al menos cuatro atuendos aprobados para que se pusiera, y Kim aprovechaba cada uno de sus movimientos, mientras él solo disfrutaba de poder conducir aquella moto en un circuito especializado.

La cámara no se detenía, y la mejor sonrisa que pudo captarle fue cuando él se quitó aquel casco para preguntarle si su dedito sobre el botón del obturador no paraba.

—Si te estuvieras masturbando tendrías orgasmos cada dos minutos. —Aquello se le salió con tanta naturalidad que solo se escuchó el último clic de la cámara deteniéndose, y Peter se puso más rojo que las franjas pintadas en su moto. Se giró hacia ella abriendo mucho los ojos y pasó saliva—. ¡Maldición, lo siento, no quise decir eso! ¡Es totalmente inapropiado! —rezongó, pero la mujer solo bajó la cámara con una sonrisa suave.

—Tampoco es que sea mentira —respondió encogiéndose de hombros sin darle mayor importancia—. ¡Pero gracias a este dedito loco mira qué imágenes tan buenas sacamos hoy!

Pegó un hombro con el de Peter mostrándole la pequeña pantalla de la cámara, para ver si con eso lo sacaba de aquel pensamiento, y él resopló sorprendido viendo las últimas fotografías.

—¡Vaya, hasta que alguien me hizo justicia! —declaró levantando una ceja divertida—. Ya voy mejorando.

—¿Ves? Te dije que sí eres muy guapo. ¡Pero solo al natural, nada de poses fingidas! —sentenció ella—. Y te aseguro que sales mucho mejor cuando estás haciendo algo que te gusta. No sabía que además de los deportes de invierno te gustaba correr.

La mirada de Kim se posó en la moto por un instante y Peter palmeó la motocicleta con evidente cariño.

—Me gusta la velocidad, da lo mismo si es sobre esquíes o motos o coches. ¡No vuelo solo porque no tengo alas, créeme! —se rio pero no pudo evitar ver la forma en que ella observaba el aparato—. ¡No me digas que nunca te has subido a una de estas!

—¡Pues claro que sí me he subido a motocicletas!

—Una scooter no cuenta —replicó Peter.

—Aahm... Entonces no me he subido a motocicletas.

—Bueno, siempre hay una primera vez para todo —dijo Peter como un guiño y los ojos de Kim se abrieron desmesuradamente.

—¡No no no no no no no! —exclamó asustada—. ¡Tú vas como doscientos mil kilómetros por hora en esa cosa, yo no podría...! —Pero después de todo ¿qué era lo peor que podía pasar?

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