Regla # 1. CAPÍTULO 12. Entrenamiento
Casi sobra decir que la cena fue todo un éxito. Los invitados no dejaban de elogiar a Mariel, felicitándola por ser una anfitriona tan especial y asegurándole que sería una excelente condesa. Hasta el conde, siempre reservado, la miraba con un poco más de confianza.
La única que mantenía su rostro imperturbable era Freda, aunque no podía ocultar del todo su frustración.
—Mariel, querida —dijo la duquesa de Briand al despedirse—, no puedo esperar a ver lo que harás con tu nueva posición. Esta casa claramente necesita un toque fresco.
—¡Oh, no se preocupe, duquesa! —respondió Mariel con una sonrisa encantadora—. Tengo muchas ideas en mente.
Cuando la última pareja cruzó la puerta del castillo, Mariel se dejó caer en un sillón del salón principal, agotada pero satisfecha. Leon se sentó a su lado, cruzando los brazos con una expresión mezcla de orgullo y una ligera exasperación.
—¿Puedo preguntarte algo? —dijo inclinándose hacia ella.
—Claro, siempre —contestó Mariel con una sonrisa.
—¿Por qué nunca me dejas defenderte? —preguntó Leon con un suspiro—. Mi madre no te da tregua, y cada vez que intento decir algo, tú ya estás tres pasos adelante, manejándolo todo, con la espada desenvainada, echando fuego por la boca como una dragona.
Mariel se rio suavemente, tomando su mano.
—Porque no quiero que tengas un enfrentamiento con ella, princeso. —Su tono era firme pero cariñoso—. Está bien que Freda me moleste a mí. Eso no me importa. Pero si tú te metes, será peor. Ella podría decir o hacer algo que te hiera, y eso no lo voy a permitir.
Leon frunció el ceño.
—¿Crees que no puedo lidiar con mi madre?
Ella le dio un apretón en la mano y añadió con un toque de humor que solo ella podía tener a aquella hora.
—Leon, estoy segura de que Freda te adora. Todo esto es porque solo quiere lo mejor para ti… y cree que eso no soy yo. Tu madre no es mala… solo que es una perra maleducada. Necesita entrenamiento, eso es todo.
Leon soltó una carcajada, relajándose un poco.
—¿Entrenamiento? ¿Planeas domarla como a un cachorro rebelde?
—¡Oh, cielo, no tienes una idea! —Mariel sonrió, inclinándose hacia él con complicidad—. Pero, para que no te quedes con las ganas, la próxima vez te dejaré defenderme. Lo prometo.
Leon asintió, todavía riendo, y le dio un beso en la frente.
—Más te vale.
Los días siguientes fueron sorprendentemente tranquilos. La condesa Freda estaba demasiado ocupada entrevistando y seleccionando un nuevo equipo de cocina para reemplazar a los chefs despedidos, eso dejó a Mariel y a Leon disfrutar de una especie de tregua.
Sin embargo, los dos sabían que no duraría. Freda no se daba por vencida tan fácilmente, y una semana después, mientras Mariel revisaba unas cuentas en la biblioteca, escuchó un bullicio creciente en la entrada del castillo. Se asomó a la ventana y vio que varias mujeres elegantes, la mayoría jóvenes y vestidas con sus mejores galas de día, bajaban de sus autos y se reunían en el jardí.
—¿Qué demonios...? —murmuró para sí misma, antes de subir corriendo las escaleras en busca de Leon.
Él estaba en su estudio cuando Mariel entró de golpe, ligeramente agitada.
—Princeso, ven. ¡Tienes que ver esto! —dijo, tomándolo de la mano y llevándolo hasta la ventana, donde ambos miraron hacia abajo, observando la escena.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....