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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 706

EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 17. ¿No es suficiente?

¿Era capaz de decirlo?

¿Siquiera era capaz de ponerlo en palabras?

El corazón le latía con más fuerza que el motor que estaba entre sus piernas y no era precisamente por la adrenalina de la carrera, sino porque los brazos de Peter a su alrededor la hacían recordar los mil y un momentos en que habían estado pegados en aquella cabaña del Pico Skatgan.

Y como si eso no fuera suficiente, él acabó pasando los brazos alrededor de su abdomen y pegándola aún más a su cuerpo.

—Peter...

—Te hice una pregunta. Más bien acabo de darte una orden. Define “esto”. ¿“Esto” es subirte a la maldit@ motocicleta o “esto” es estar así conmigo?

Ni siquiera era capaz de negarlo, aquella mujer le daba fiebre, hacía que la sangre le hirviera de una manera que no podía entender. Pero si antes había tenido la carta libre de la ignorancia, ahora que sabía que ella estaba casada no podía decir lo mismo. Y aun así sentía que todo su cuerpo vibraba mientras acercaba los labios a su oído.

—¡Solo quiero que me digas por qué, maldit@ sea! ¿Te encaprichaste conmigo? ¿Te dio una amnesia pasajera y olvidaste que estabas casada con otro hombre?

El cuerpo de Kim se tensó solo por unos segundos y luego volvió a relajarse.

—Porque dijiste que no eras de los que juzgan. Porque quise ser egoísta. Porque a lo mejor, a lo mejor aunque fuera debajo de una tormenta, o encerrada en una cabaña, tenía ganas de ser... —No se atrevió a decir “feliz”. Se mordió el labio sabiendo que no podía decir aquella palabra delante de Peter, pero solo él se dio cuenta de las consecuencias.

—Basta, no hagas eso —dijo levantándola por las caderas con un gesto fluido para darle la vuelta, y pasando el pulgar sobre su boca, porque su labio inferior ya comenzaba a ponerse oscuro—. ¡Demonios, sabes que no puedes hacer eso, no...! —bufó con frustración aguantándose aquellas ganas desesperadas que tenía de besarla—. Si vas a dejarte una marca en la boca, al menos que sea por algo que valga la pena —siseó tan cerca de ella que podía sentir hasta el último de sus estremecimientos.

—Peter, por favor... —la escuchó susurrar conteniendo el aliento.

—Por favor ¿qué? ¿Por favor sigue...? ¿Por favor para...? —Sus brazos la rodeaban y todo en él quería que aquella chispa terminara de convertirse en un fuego de los quemara a los dos.

Por un lado estaba seguro de que su conciencia lo torturaría y por otro... Por otro estaba aquella necesidad tan extraña que tenía por esa mujer.

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