—Te lo juro.
Con un llanto entrecortado, Penélope fue apartando sus manos de las de él, poco a poco, mientras negaba con la cabeza.
—Se acabó... No quiero pensar en ningún futuro contigo.
—Terminemos...
—Tú pagaste por esta casa, así que mi madre y yo nos iremos de aquí lo más pronto posible.
—¡No! ¡Por supuesto que no lo permitiré! —gritó Raúl, abrazándola con todas sus fuerzas—. Jamás me separaré de ti en toda mi vida. Cometí un error, Penélope, lo sé. Fui un estúpido.
—Me dejé llevar por un impulso y no supe controlarme. Hice algo imperdonable.
—Te fallé... pero te juro que es la última vez... Esta será la última vez.
Penélope rompió en un llanto desesperado.
—¡¿Por qué nunca confiaste en mí?! ¡Ahora que ya te acostaste con otra mujer, ¿cómo quieres que te acepte?!
—Y aunque llegara a perdonarte... ¿cómo esperas que mi corazón soporte el dolor de saber lo que hiciste?
—Si no hubiera sido por el Sr. Liberto, jamás habríamos conseguido un riñón para mi madre, y yo ni siquiera habría podido ingresar a la Universidad Floranova. Durante los tres o cuatro años que estuvimos juntos, jamás hice nada que te faltara al respeto.
—Pero el daño y la traición... que tú me has hecho...
—Son muy reales.
—Ya no eres el Raúl que yo conocía.
—No hay ninguna posibilidad para nosotros.
—Terminemos por las buenas.
—Vete, por favor.
—¡No! ¡Me niego! —Raúl apretó el abrazo, como si quisiera fundirla en su propio cuerpo. Estaba tan asustado que no se atrevía a soltarla; temía que, si lo hacía, perdería para siempre la oportunidad de estar a su lado.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...