En el cuarto de baño, Liberto preparaba la tina mientras Rafaela se recogía su largo cabello frente al espejo y se quitaba las joyas, dejándolas a un lado sin darle mucha importancia. De pronto, él se acercó y la abrazó por la espalda. Sus brazos fuertes y musculosos rodearon su cintura delgada, como si temiera romperla de un mal movimiento.
—Si te interesa estudiar en el extranjero, puedo acompañarte a seguir tus estudios. Joaquín puede encargarse de los asuntos aquí en el país por sí solo.
—Serían solo tres años, el tiempo pasará volando.
A Rafaela le seguía preocupando la idea:
—No quiero apartarme de mi papá.
Liberto finalmente optó por respetar su decisión.
—Mhm, cuando sientas que es el momento de irte, te acompañaré.
—La verdad, creo que las cosas están bien tal como están. Tú... te encargas de la empresa y traes el dinero a casa. Y yo... me quedo con papá, aprovecho el tiempo libre para ir de compras, escoger unos bolsos y joyas, y si estoy de humor, me llevo a Maritza conmigo. Luego, pues, haré lo que me plazca.
Esa era, de hecho, la vida que siempre había deseado llevar.
—Está bien.
Mientras hablaba, Liberto, temiendo que la herida de Rafaela se mojara, se ofreció a lavarla. Rafaela no ignoraba sus verdaderas intenciones; el hombre la levantó en brazos, la colocó dentro de la tina, y ella apoyó su brazo herido en el borde mientras cerraba los ojos, disfrutando de las atenciones que le brindaba en completo silencio.
Cuando terminaron, Rafaela ya se había quedado dormida.
Liberto se encargó de secarla, le puso su pijama y la recostó bajo las cobijas. Solo se metió a la cama después de limpiar todo el desorden en el cuarto de baño.
Durante la noche, una fuerte lluvia azotó la ciudad, y Rafaela durmió profundamente hasta que amaneció.
Cuando finalmente despertó, el sol brillaba en lo alto y ya pasaban de las diez de la mañana.
Rafaela comió algo rápido y se dirigió al lago artificial detrás del Apartamento Jardín Dorado para hacerle compañía a su padre mientras él pescaba. Ella se sentó a su lado, con la vista clavada en su teléfono.
...
En el Hospital Ángel del Cielo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...