—¡Y ahora... otra mujer te lo quitó como si nada!
—Ustedes son los que debieron haber estado juntos...
—La familia Jara, la familia Huerta... todo eso te habría pertenecido a ti.
...
Mientras escuchaba a Liberto leer las cartas, Rafaela se quedó dormida sin darse cuenta. Cualquier rencor o frustración había desaparecido de su pecho. La anciana Elisa despertó y él le confesó la verdad: durante la guerra, fue rescatado de entre los escombros por sus compañeros y permaneció en coma por tres años. Al despertar, regresó a buscarla, pero ella ya no estaba. Su pueblo había sido arrasado. Algunos decían que había muerto, otros afirmaban que se había casado con otro hombre y se había mudado lejos.
Con su pierna lisiada, él la buscó sin descanso, recorriendo todos los lugares en los que ella había estado, pero no encontró ni el menor rastro de ella.
Durante su travesía, fue acogiendo a un sinfín de niños abandonados a causa de la guerra. Con el tiempo, recibió la ayuda de gente bondadosa y fundó un orfanato para criarlos.
La mujer que Elisa había visto junto a él no era su nueva pareja, sino la subdirectora que lo había ayudado a levantar el lugar, y los niños que los rodeaban eran los huérfanos que ambos cuidaban...
Él jamás traicionó su amor. Elisa se había aferrado a la vida solo por la esperanza de volver a verlo. Una vez reunidos, su propósito se cumplió. Vivió seis meses más a su lado, y luego falleció en paz.
Aunque estuvieron separados por más de sesenta años, para Elisa, esos breves seis meses fueron suficientes para borrar todo el dolor de esa dolorosa distancia.
"Qué suerte que Dios permitió que nos volviéramos a encontrar. Qué suerte que nuestro amor sigue intacto, y que ninguno de los dos se rindió."
El verdadero desenlace del libro había sido dictado por Elisa. Ella sentía que su vida debería haber terminado congelada en la nieve, así que el título "Renacer" hacía alusión a que su alma había revivido gracias a ese milagroso reencuentro...
Y esas cartas eran el testimonio de su amor inquebrantable.
Al verla profundamente dormida, Liberto acarició su mano suave con la suya y usó su amplio pecho para protegerla del resplandor de la luz. Acomodada entre sus brazos, Rafaela parecía aún más frágil y pequeña. La cargó con suma delicadeza y la recostó sobre la cama...
Mauricio entró sigilosamente con el segundo tomo del libro, que aún no había sido publicado oficialmente. En unos pocos días, lograron editarlo, imprimirlo y traerlo en un vuelo nocturno desde Francia. En cuanto Mauricio lo recibió, fue directo a entregarlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...