Justo cuando él intentaba profundizar el beso, Rafaela lo apartó con firmeza.
—Con un beso es suficiente. Me vas a arruinar el labial.
—El departamento legal ya modificó el contrato del estudio de acuerdo a sus especificaciones. Se lo enviarán a su teléfono en un momento para que lo revise y vea si hay que agregar algo más.
—De acuerdo.
—¿Ya tiene a alguien más en mente? Puede que dos personas no sean suficientes para el volumen de trabajo.
—Ya lo tengo —respondió Rafaela. Su teléfono vibró y, sin apartar la mirada de la pantalla, respondió a un mensaje del profesor Pablo antes de explicarle—: Se trata de Aarón. Es un estudiante de posgrado especializado en restauración de joyas, pero no pudo graduarse a tiempo por un problema con su tesis. El profesor Pablo me comentó que Cristina intentó reclutarlo para su estudio, pero él la rechazó.
—Pensaba ir a hablar con él personalmente.
Una alarma silenciosa se encendió en la mente de Liberto.
—¿Y te parece una buena opción?
Rafaela, sin percatarse del sutil cambio en su tono de voz, continuó:
—Hace un tiempo fui a buscar unos materiales y me di cuenta de que sabe reparar joyas desde que estaba en la preparatoria. Parece ser bastante hábil en lo que hace.
—Aunque, la verdad, eso es lo de menos.
El simple hecho de que haya rechazado a Cristina era motivo suficiente para que fuera su primera opción.
—¿Quiere que la acompañe?
—Si no logran llegar a un acuerdo, puedo utilizar un poco de persuasión y amenazas para ayudar a la Sra. Padilla. ¿Qué le parece?
Rafaela soltó una carcajada ante su comentario y respondió con un tono divertido y lleno de sarcasmo:
—Ese es tu estilo, por supuesto. Pero hacer que el CEO del Grupo Jara intervenga en un asunto tan insignificante sería un desperdicio de talento.
Si él se presentaba en la Universidad Floranova, sin duda causaría un gran alboroto, y ella no quería llamar tanto la atención.
No quería abandonar este mundo tan pronto como en su vida pasada. Quería seguir viviendo, quería disfrutar de la vida por mucho más tiempo. No estaba dispuesta a irse...
Al llegar a la mansión Jara, Liberto sacó el regalo que había preparado. Era una caja negra con una envoltura bastante sencilla. Rafaela la sopesó con las manos y notó que tenía algo de peso.
—Está pesada. ¿Qué fue lo que le compraste?
—Ya lo verás.
Marisol, luciendo un hermoso vestido, los recibió en la puerta con entusiasmo.
—¡Hermana! ¡Cuñado! ¿Dónde está mi regalo de cumpleaños? —preguntó extendiendo las manos con picardía.
El regalo de Rafaela venía en un delicado empaque de color rosa pastel. En su interior, había un par de aretes de la más reciente edición limitada. Puede que Rafaela no regalara las cosas más caras del mundo, pero su excelente gusto garantizaba que el detalle sería del agrado de cualquier chica joven.
Al ver los aretes, Marisol se quedó sin palabras por la impresión.
—Seguro que esto te costó una fortuna.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...