Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1044

Nuevo hogarVenganza Reencarnada de la Rica Heredera ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

El rostro de Penélope se puso pálido en un instante.

—Señor Liberto, pero no puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo Cristina se arrodilla ante Rafaela por esto. Cristina es una persona muy orgullosa.

—¡No es asunto mío! Ocúpate de lo que te corresponde. Si intentas ser la heroína, Raúl no podrá protegerte. —Tras soltar esa advertencia helada, Liberto se dio la vuelta, sacó una cajetilla de cigarros del bolsillo, tomó uno y se lo llevó a los labios mientras esperaba a que Rafaela terminara de resolver su asunto. La actitud del hombre era evidente: no daría la cara ni intervendría, y mucho menos impediría lo que Rafaela le estuviera haciendo a Cristina.

Incluso si era un método tan humillante.

Parecía que, sin importar cuán lejos llegara Rafaela con ellas, a sus ojos, todo lo que ella hiciera estaba bien.

Fue justo en ese momento.

—¡Cristina, no lo hagas! —De repente, una voz ansiosa resonó desde la puerta trasera de la oficina. Rafaela vio a Penélope entrar corriendo.

Penélope se interpuso frente a Cristina.

—Todo esto empezó por mi culpa. Yo me arrodillaré ante ti en lugar de Cristina. Con esto... ¡es suficiente, verdad!

Liberto fumaba en silencio, esperando ver en qué terminaba el espectáculo de allá adentro.

—Señor Liberto, ¿de verdad no va a ver cómo está la señora? —preguntó Joaquín, y por miedo a que lo malinterpretara, decidió explicarse mejor—: Si de verdad las hace enojar, me preocupa que ese grupo intente agredirla.

—No tiene gracia verte a ti sola arrodillada —dijo Rafaela, observándola tranquilamente en plena actuación—. ¡Que venga hasta acá de una vez!

Liberto apenas le dio un par de caladas al cigarro antes de apagarlo. Con una mano en el bolsillo, apareció justo detrás de Rafaela.

—Sra. Padilla, ¿algún problema?

—Anda, arrodíllate. ¿O ya te dio miedo? ¿Acaso no querías que él te viera con esa carita de víctima para ganar su lástima y lograr que te ayude? Penélope... adelante, inténtalo. ¡A ver si te sigue ayudando!

—¡Rafaela, no tengo idea de qué estás hablando! —respondió Penélope—. Cristina puede haberse equivocado, pero también es una persona con dignidad. No deberías usar una exigencia así para humillarla.

—¡Qué buena actriz! Ya que su amistad es tan grande, ¿por qué no... les pagas tú la deuda?

—Qué pérdida de tiempo.

Rafaela se aferró con naturalidad al brazo de Liberto, dispuesta a marcharse.

—¿Ya se te pasó el enojo? —preguntó Liberto.

Rafaela se echó hacia atrás su largo cabello. Liberto notó que un mechón se había enredado en su arete y extendió la mano para acomodarlo con delicadeza.

—La ambición de Cristina es cada vez más grande —comentó Rafaela—. Ella misma se arruinó y ahora quiere quitarme lo que es mío. Me pregunto quién le habrá alimentado semejante apetito.

La insinuación era más que clara.

Liberto no respondió.

—¿Por qué vino tu asistente y trajo a Penélope con él? —preguntó Rafaela.

Esta vez, Liberto sí le dio una explicación:

—Penélope fue a la empresa y, a través de gente que conocía en el Grupo Jara, logró encontrar a Joaquín. Le pidió plata prestada a Raúl para intentar ayudarles a pagar la deuda.

—Vaya que tiene buenos contactos. No pasó mucho tiempo y ya compró a alguien a su favor.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera