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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1065

Su tono de voz se suavizó un poco al hablar:

—Srta. Penélope, lo que el Sr. Liberto quiere decir es que se enfoque en sus asuntos. Un futuro basado en aprovecharse de las conexiones con los demás nunca será duradero. Debería concentrar sus esfuerzos en sus estudios. El corazón humano es impredecible, uno nunca sabe qué es lo que buscan las personas que se le acercan.

Probablemente por esa frase, Penélope se sintió un poco mejor.

—Entonces, por favor, dígale al Sr. Liberto que, a partir de hoy, sin duda evitaré a Rafaela. No volveré a aparecer frente a ella para no molestarla.

—Ahora... ¡¿están satisfechos?!

Penélope colgó el teléfono con el corazón roto, pero se contuvo con todas sus fuerzas para no dejar caer las lágrimas.

Al entrar de nuevo a la habitación y ver a la mujer ya despierta, la miró tímidamente con los ojos enrojecidos, sin atreverse a sostenerle la mirada. Se frotó los ojos rápidamente y tomó su mochila.

—Lo siento, Sra. Vanessa, no puedo quedarme acompañándola.

—Tengo asuntos en casa y me tengo que ir. Voy a buscar a una enfermera para que venga.

—¡Penélope!

Vanessa intentó llamarla, pero ella huyó como si escapara de algo.

Vanessa había escuchado toda la llamada.

Esa Rafaela no tenía remedio.

Liberto encontró la llave de repuesto del dormitorio principal, abrió la puerta, entró y la cerró tras de sí.

Rafaela efectivamente se había quedado dormida, pero al oír el sonido de la puerta se despertó de inmediato. Sin embargo, lo ignoró, se dio la vuelta y volvió a dormirse.

Habiendo compartido cama con ella durante tanto tiempo, él sabía que estaba despierta. Sin hacer ruido, se quitó la chaqueta del traje, levantó las sábanas y se metió en la cama. Liberto no dijo ni una palabra, simplemente se acostó a su lado en silencio. Al final, fue él quien se quedó dormido primero, mientras ella seguía despierta.

Rafaela solía sentir frío, pero al ser abrazada por él por la espalda, era como estar junto a un radiador. La cama de tres metros le daba espacio suficiente para apartarse un poco, pero apenas cerró los ojos medio minuto, Liberto volvió a atraerla hacia él...

Cuando quiso escapar de nuevo, se dio cuenta de que ya no podía moverse. Al sentir que le invadía el sueño, le dio pereza seguir luchando y pronto se quedó profundamente dormida.

En sus sueños, Rafaela sintió de pronto un dolor punzante en el bajo vientre; los espasmos la hicieron encogerse de agonía.

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