—Desde el principio, tampoco conocía la identidad de la Sra. Vanessa. Si mi sinceridad hacia ella es vista por ustedes como un medio para aferrarme al poder, creo, Sr. Liberto, que está equivocado. Nunca he pensado en entrometerme en sus vidas.
—Tengo claro cuál es mi lugar, no hace falta que el Sr. Liberto me diga nada, sé muy bien lo que debo hacer.
—Aunque Cristina haya cometido un error, ella dio la cara por mí cuando me acosaban. Si ella se mete en problemas... ¿cómo podría yo darle la espalda?
—Sr. Liberto... usted lo sabe, aparte de Raúl, la mayor parte del tiempo en la Villa Sueño del Cielo estoy sola. Nunca he tenido muchos amigos; Cristina y Rebeca son de las pocas que tengo.
—¿Por qué... para ustedes, todo lo que hago parece tener un motivo oculto...?
—Lo que el Sr. Liberto me dijo, lo recuerdo bien: nadie es absolutamente bueno ni absolutamente malo, todo se basa en los intereses propios, y a los ojos de los demás, uno se convierte en el villano que ellos creen que es.
—Si esto le pasara a Rafaela, si la afectada fuera Maritza, estoy segura de que Rafaela haría exactamente lo mismo.
La voz de Penélope se quebró por el llanto, y sus ojos se enrojecieron ligeramente.
—No debe culpar a la Sra. Vanessa, fui yo quien le suplicó de rodillas, solo así accedió a ayudarme a sacar a Cristina de ahí.
—También le prometí a la Sra. Vanessa que, siempre y cuando Cristina estuviera a salvo, de ahora en adelante no volvería a tener ningún tipo de relación con las personas cercanas a usted.
—Así evitaré que alguien vuelva a malinterpretar que yo... me acerco a usted con otras intenciones.
—Lo admito... —Penélope tomó una profunda respiración—. Llegué a sentir algo por usted, Sr. Liberto, pero hace mucho tiempo tomé la decisión de dejar de quererlo.
—Pierda cuidado, Sr. Liberto. Por muy mal que estén las cosas, nunca permitiré convertirme en la persona a la que todos odian.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...