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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 711

—¿De verdad sería tan amable? —preguntó Rafaela—. Seguro todo es una farsa.

Clara, como observadora externa, le dijo:

—Si Liberto estuviera fingiendo, si solo buscara un beneficio, no habría firmado esos acuerdos que usted le puso. Si quisiera algo de usted, no se habría molestado en firmar. Es un esfuerzo inútil y desagradecido, ¿por qué se tomaría la molestia de cuidarla a cada momento?

—Creo que al principio a Liberto no le gustaba la idea de que el señor lo obligara a casarse con usted. Liberto es un hombre fuerte, con mucho orgullo. Tenía un buen compromiso y de repente se lo deshacen a la fuerza. Cualquiera se sentiría mal. Pero lo bueno es que ahora ha recapacitado y ha reconocido lo que siente. Señorita… ya no tiene que preocuparse por el futuro del Grupo Jara en nombre de su padre.

—Ya que las cosas están así, ¿por qué no intenta abrir su corazón y darle a Liberto otra oportunidad?

—Esta mañana, mientras usted todavía estaba inconsciente, escuché a Liberto en el teléfono. Canceló casi dos semanas de trabajo para tener tiempo de estar con usted.

Al escuchar esto, el rostro de Rafaela permaneció inexpresivo, pero su corazón ya no era el de antes. No era indiferente. Una onda expansiva comenzaba a formarse en su interior…

«¿Habrá cambiado todo lo de mi vida pasada?».

«¿En esta vida, Liberto no estará con Penélope?».

Tal como Liberto había dicho, el Liberto de su vida pasada y el de ahora no eran el mismo. Todo lo de antes aún no había sucedido. De hecho, Rafaela ya sentía que muchas cosas habían cambiado. ¿Significaba eso que su padre tampoco la dejaría?

Según el curso de los acontecimientos de su vida anterior, el Grupo Jara debería estar ahora en medio de una crisis financiera masiva, necesitando vender una gran cantidad de acciones para conseguir fondos y tapar el agujero.

En este momento, ella debería estar en el extranjero, preparándose para su segundo trasplante de corazón, tomando un sinfín de medicamentos y sometiéndose a innumerables pruebas.

El rostro de Clara se llenó de asombro. La mano que sostenía el tazón casi se le cae. Miró a Rafaela con una mezcla de dolor y compasión.

Pero lo que más le partía el corazón era ver la calma con la que Rafaela le contaba todo.

—Seis meses, día y noche juntos. En los tres años que conozco a Liberto, el tiempo que pasé con él no se compara con el medio año que pasó con Penélope…

—Y cada vez que pienso en eso, siento que ya no es tan grave. Ya no tengo la misma obsesión ni el mismo dolor de antes. Siento que lo he superado, pero no puedo olvidar ni aceptar el error que cometió. Pero luego me digo a mí misma que mi matrimonio con Liberto siempre fue un trato. Si a él no le importó, ¿por qué debería importarme a mí?

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