No supo cuánto tiempo pasó hasta que llamaron a la puerta.
—Señorita Rafaela, el señor ya se fue. Alguien la busca.
Enseguida, sonó una voz familiar:
—Señora, vengo a recogerla.
«¿Mauricio?»
Rafaela abrió la puerta.
—¿Cómo supiste que estaba aquí?
—Fue el señor Huerta quien nos informó de su paradero. Vengo a llevarla de regreso.
Rafaela estuvo a punto de aceptar, pero recordó que Liberto, habiendo perdido la memoria, ya tenía a Penélope a su lado. ¿Para qué iba a ir ella? ¿Para verlos derrochar amor?
—Si ya despertó, supongo que vio las cosas que le envié con Penélope. Y también debió haber firmado el divorcio.
—Si ya firmó, no tenemos nada que ver. Mis asuntos ya no le incumben.
Prefería quedarse encerrada ahí.
Cuando Rafaela intentó cerrar la puerta, Mauricio metió la mano para detenerla. El movimiento tiró de sus heridas y le provocó un sudor frío en la frente, pero aguantó el dolor y habló con tono neutro:
—Entonces no me deja opción, señora. Disculpe.
—¡¿Qué creen que hacen?!
Los guardaespaldas la "escoltaron" con sumo cuidado hasta el carro. Una empleada incluso le alcanzó un abrigo.
Cerraron la puerta trasera.
Rafaela miró a los guardaespaldas, inmóviles como estatuas. Nadie diría que la acababan de secuestrar.
Al final, dejó de luchar.
Miró a Mauricio.
—Eres la mano derecha de Liberto, ¿todavía no te queda claro a quién ama?
—¿O es que... me trajeron para dejar las cosas claras frente a Penélope de una vez por todas? ¿Quieren hablar del divorcio o de la división de bienes? Creo que en el acuerdo fui bastante clara.
—Esto... —Mauricio trató de explicar—: Lo siento, señora, debe haber un malentendido. Nosotros no llamamos a la señorita Penélope.
—¡Basta! —lo cortó Rafaela, harta—. Si vive o muere ya no es mi problema.
Con Penélope a su lado era suficiente.
—¡Señora, debería entrar y preguntarle al joven usted misma!
Rafaela, extrañamente tranquila y sin ira, lo miró con decepción.
—¡Mauricio! ¡Dime si Liberto perdió la memoria o no!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...