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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 860

Mírenlo cómo está...

Casi pierde la vida.

¿Qué tiene de bueno esa Rafaela?

El carro llegó rápidamente a la Hacienda Santa Clara, donde vivía Rafaela. Pero antes de poder entrar, varios guardaespaldas les bloquearon el paso. Eran hombres enviados por la familia Huerta; era imposible que no conocieran a Vanessa.

—Lo siento, señora, no puede entrar.

—¡Insolentes! ¿Se atreven a detenerme?

—El joven ordenó que sin su permiso, usted no puede entrar, a menos que la señora Rafaela quiera verla.

—¡¿La señora Rafaela?! ¡Ella no se ha casado con los Huerta! ¡La familia Huerta no tiene ninguna señora con ese nombre! —Al pensar en Rafaela, Vanessa sentía que le iba a estallar el pecho del coraje. Los guardaespaldas se mantuvieron firmes, impidiendo que el carro avanzara ni un metro. Todo el lugar estaba rodeado de la mejor seguridad para proteger a Rafaela.

—Señora, por favor no nos ponga en una situación difícil...

Vanessa sintió un nudo en la garganta que no la dejaba respirar. Apretándose el pecho que le dolía, no tuvo más remedio que ordenar al chofer que se fuera.

***

Rafaela estaba acostada con los ojos cerrados, pero su mente estaba completamente despierta. Tenía la mente en blanco, ni ella misma sabía qué pensaba. Entre sueños, parecía que dormía y no dormía. Cuando volvió a abrir los ojos...

Ya había amanecido.

Por las mañanas, a menos que Rafaela bajara a desayunar por su cuenta, nadie subía a molestarla.

Eran las diez de la mañana.

De repente tocaron a la puerta. Ella no pensaba responder, hasta que una empleada anunció desde afuera:

—Señorita Rafaela, el señor Mauricio está aquí.

—Así es. El joven no tiene familia en Floranova. Ahora que se ha divorciado de usted, y dado que todas las propiedades allá han sido puestas a su nombre, usted decidirá qué hacer con ellas, señorita Rafaela.

—Pero no se preocupe. Su padre no sabrá que el joven se quedó en Francia; si pregunta, el joven se encargará de manejarlo.

—El divorcio entra en vigor. En tres meses... el joven irá a Floranova solo para recoger el acta de divorcio.

—Por la mañana no es buen momento para volar. Cuando pare de nevar por la tarde, enviaremos un carro para llevarla al aeropuerto. —Mauricio hizo una leve reverencia y se dio la vuelta para irse—. Cuídese mucho.

Sin decir una palabra más, Mauricio se fue.

Rafaela no podía creer que Liberto realmente hubiera aceptado firmar. Abrió el sobre con urgencia y sacó los documentos. Ahí estaba, clara y firme, la firma de Liberto al final de la página. Pero... este no era el acuerdo que ella le había enviado con Penélope. Era un acuerdo redactado por él mismo, donde renunciaba a todo...

¡Él... de verdad no iba a volver a Floranova!

Era cierto. Liberto no tenía parientes en Floranova, era huérfano. Para él, estar en un lugar u otro daba lo mismo...

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