—¡Lyn! ¡Despierta Lyn!
Sentí una mano moviéndome muy agitada, al abrir los ojos sentí la luz y el dolor de cabeza llegó de inmediato.
—¿Qué pasó?
— Vamos, levántate, es tarde.
—No puede ser todavía está dormida —escuché otra voz.
—Dale un minuto, estará lista.
Cuando al fin logré abrir los ojos me dí cuenta que estaba en la habitación del hotel, logré ver a Julie, tenía el vestido color melón de dama, me dio un vaso con agua que bebi completo.
—Por las botellas que ví en la habitación te pasaste de bebidas anoche, no debiste hacerlo, tienes un boda en treinta minutos y aún tenemos que maquillarte.
—Perdón —murmuré moviéndome de mi cama —. Es que ayer tuve una pesadilla. Lo siento tanto, te parecerá una locura pero soñé que Alan y tú estaban casados y que Tommy era su hijo…
—¿Ah sí?
—¿Te lo puedes creer? —sonreí al tomar mi vestido y empezar a cambiarme —. Y que todo era un plan o algo así, estoy segura que esas chicas pusieron algo a mi bebida en la noche, estuvo increíble, debiste quedarte y ver a Sira intentando salir con el cocinero, quería que le preparará algo en su dormitorio y todavía me dijo que no hiciera nada loco antes de sa… lir…
Me detuve cuando lo recordé, le dije que iría a casa de los Ross por mi velo y entonces ví a Alan con Julie y Tommy en el dormitorio donde hablaban y él la besó.
Sentí la presión en mi pecho, mi interior quebrándose a pedazos, el mareo apenas me dejó ver alrededor. Julie se acercó, está vez tenía un gesto molesto.
—Así que ya lo sabes —me habló —. Es más fácil así, no crees —movió su cabeza, yo no me pude mover —. Alan no te ama, él solo tiene ojos para mí y se va a casar contigo porque el Alfa lo está obligando a hacerlo, solo te está usando.
Todo era cierto, no había sido un sueño, en realidad estaba pasando.
—No… yo…
En ese momento la puerta se abrió y la madre de Alan apareció en la puerta.
—Por la diosa Luna, aún no estás lista.
—Ya casi —comentó Julie —. Solo falta el peinado.
—Entonces que se coloqué un moño y listo, todos los invitados nos están esperando, es posible que el Alfa venga y tenemos que cumplir todo exactamente como él lo pidió.
—No se preocupe, vamos enseguida —contestó Julie con una sonrisa.
La señora Ross aceptó y se retiro diciendo que hablaría con los invitados.
—¡No me voy a casar! —dije directo a Julie.
Ella se acercó e intentó colocarme maquillaje en las mejillas, yo la esquivé, intenté retroceder, pero ella fue más rápida cuando me sujetó con una mano y con la otra me dio una bofetada.
Tarde un segundo en reaccionar al ardor de la mejilla, enseguida sentí el jalón de cabello y como me obligó a sentarme en una silla.
—Yo tampoco quiero que te cases con mi Alan —expresó furiosa —. Pero el Alfa le ha prometido un mejor lugar en la manada, tendremos una mejor vida, Tommy tendrá mejores oportunidades, así que te vas a casar con él porque nos conviene —sentí el jalón de cabello —. Ahora terminaré aquí y vas a salir con una sonrisa y aceptarás —luego empezó a sonreír —. La buena noticia es que ya sabes que Alan solo te está usando y que en realidad me ama a mi. Yo soy su esposa y su familia, así que solo cumple con tu deber y luego nos desharemos de tí.
Yo no me iba a casar de esa forma, está muy equivocada si piensa que me va a humillar de esa forma. Cerré los ojos y busqué la conexión con mi loba, intenté gruñir y hacerla salir, pero entonces… algo pasó… no estaba…
—Ni siquiera intentes sacar a tu loba o algunos de sus poderes, el vaso de agua de hace un momento… solo digamos que no solo era agua.
—¿Qué me hiciste?
—No fue mi idea —se llevó las manos al pecho —. Simplemente están tomando sus precauciones y me ordenaron darte una posición para suprimir tus poderes —se inclinó para murmurar en mi oido —. Hasta ahora te das cuenta que no has usado mucho a tu loba, pues no es casualidad —volvió a separarse —. Estás lista, ahora sal y dí acepto, pero recuerda que Alan es mío.
Me tomó del brazo y me obligó a salir, en la puerta estaba la señora Ross, que me tomó del otro brazo y me llevó con ella.
—¡No! —me detuve en medio del pasillo, casi llegamos al salón —. ¡Yo no me voy a casar!
—Oh cariño, son los nervios de siempre —comentó la señora Ross —. Te entiendo perfectamente.
—Usted no entiende, señora Ross. Sé la verdad sobre Alan, que está casado con Julie y tienen un hijo.
La mujer se detuvo y miró a Julie.

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