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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 103

Zulema dudó un momento, pero terminó contestando.

Sin embargo, al otro lado de la línea no se escuchó la voz infantil de Milagros, sino el tono grave y firme de Alberto Fajardo, que llegó a sus oídos a través del auricular.

—Zulema, ¿dónde estás? Milagros pasó un gran susto y ahora tiene fiebre. No deja de llamar a su mamá, deberías venir.

Zulema se detuvo un instante y, casi por inercia, preguntó:

—¿Y Úrsula Salazar? Con ella ahí, dudo que Milagros me necesite.

Al mencionar el nombre de Úrsula, el tono de Alberto se endureció.

—Úrsula también se llevó un buen susto junto con Milagros y está enferma. ¿Cómo tienes corazón para esperar que ella la cuide?

Hizo una breve pausa, frunciendo el ceño.

—Zulema, al fin y al cabo, Milagros es tu hija, no puedes ser tan insensible.

Zulema apretó ligeramente los dedos alrededor del celular.

En realidad, no tenía pensado ignorarlos. Aunque no sintiera ese instinto maternal desbordante hacia Milagros, nunca le daría la espalda a sus responsabilidades.

Alberto no tenía ninguna necesidad de manipularla de esa manera para hablarle, pero siempre hacía lo mismo.

Jamás preguntaba si podía darse una vuelta, solo se dedicaba a reprocharle su supuesta crueldad.

Sintiéndose retada, su voz sonó aún más tranquila que antes.

—Alberto, si tanto te preocupa, ¿por qué no la cuidas tú? Al fin y al cabo, también eres su tío.

Hubo un silencio de dos segundos al otro lado antes de que Alberto diera una excusa directa, sin la menor vergüenza.

—Tengo mucho trabajo atrasado, no dispongo de tiempo para cuidarla.

Zulema cerró los ojos y dejó escapar un suspiro profundo.

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