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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 39

Úrsula la consoló con una voz extremadamente dulce.

—No te preocupes, yo iré a buscarte en un momento.

Milagros negó con la cabeza enérgicamente, muy seria.

—No, mi mamá no te va a dejar. Además, seguro te va a gritar.

Úrsula rio suavemente.

—Entonces dejaré que tu papá vaya por ti. Con él no dirá nada.

Los ojos de Milagros volvieron a brillar de emoción.

—¿De verdad?

—De verdad —aseguró Úrsula—. Ve empacando tus cosas y espéralo en casa, tu papá ya va en camino.

Milagros soltó un grito de alegría.

—¡Sí! ¡Eres la mejor, señorita Ursi!

Cortó la llamada y salió corriendo hacia el segundo piso. Al llegar a las escaleras, desaceleró y empezó a caminar de puntitas, silenciosa como un gato.

Al pasar frente a la puerta del estudio, pegó la oreja para escuchar. Adentro reinaba el silencio absoluto. Exhaló aliviada, corrió rápidamente a su cuarto y cerró la puerta.

Milagros abrió su armario y empezó a meter cosas en su pequeña mochila.

Metió su vestido más bonito, uno que le había comprado Úrsula hace poco. Faltaban solo dos días para el cumpleaños de su señorita Ursi, y ella iba a ir con su papá a celebrarlo.

Revolvió un poco más la ropa y guardó también una chamarrita ligera, por si hacía frío en la playa por la noche.

Cuando terminó de empacar, se puso la mochila, abrió la puerta de su cuarto y asomó la cabeza hacia el pasillo.

La puerta del estudio seguía cerrada a piedra y lodo, sin emitir ningún sonido. Salió de puntitas y bajó las escaleras sosteniéndose del pasamanos.

Justo cuando llegó al descanso de la escalera, la puerta del estudio se abrió.

Zulema salió y miró fijamente hacia abajo.

Milagros, con la mochila en la espalda, se quedó congelada en los escalones. Levantó la vista hacia su madre y parpadeó con evidente nerviosismo.

—Mami...

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