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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 80

La persona que había prestado medio millón no dijo estar decepcionada, pero la que pidió el dinero y no lo devolvía fue la primera en ofenderse.

¿No era algo verdaderamente cómico?

Guardó su celular y regresó a la mesa. Cereza ya había terminado su plato y se había limpiado la boquita dejándola impecable.

Al verla regresar, no le hizo ninguna pregunta. Con su tenedor, tomó el último de los bocadillos y lo colocó en el plato de Zulema, mirándola con ojitos brillantes, como si temiera que estuviera triste.

—Come, Zuly, esto está buenísimo.

Zulema se sentó, tomó sus cubiertos y sonrió.

—Gracias.

En el parque de diversiones, Cereza se volvió loca jugando.

Se subió tres veces al carrusel, chocó en los carritos chocones hasta marearse, y cuando bajó del barco pirata, una de sus trenzas se le había deshecho a medias y la liguita colgaba a punto de caerse.

Zulema se agachó a un lado del camino para arreglarle el cabello. Cereza se quedó quieta como una estatua, con una paleta en la boca, murmurando entre dientes.

—Zuly, qué feliz estoy hoy.

Zulema le dio dos vueltas a la liguita para apretarla bien.

—Si te diviertes, está bien.

A las dos de la tarde, Zulema miró su reloj.

El vuelo del Dr. Cisneros aterrizaba a las tres, y desde ahí hasta el Restaurante Altura le tomaría unos cuarenta minutos. Era el tiempo justo.

Se puso a la altura de Cereza.

—Cereza, hasta aquí llega nuestra aventura de hoy. Zuly tiene unas cosas importantes que hacer en un rato.

La carita de Cereza se entristeció un instante, pero ya había aprendido a no causar problemas a los adultos.

—Está bien, Zuly, ¡pero júrame que me volverás a traer!

Zulema entrelazó su meñique con el de la niña para sellar la promesa.

La dejó en la entrada de la mansión, y Cereza se despidió moviendo la mano.

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