Existen recuerdos de los que no es tan fácil deshacerse; no basta con decidir olvidarlos para que se borren por completo. Esas vivencias fueron reales, y aunque ella ahora sabía que él solo había estado actuando, la memoria de esos momentos seguía intacta en su interior.
Zulema agachó la mirada y se secó disimuladamente las lágrimas que asomaban en las esquinas de sus ojos. Respiró profundo, obligándose a tragar el nudo doloroso de su garganta. Apenas había terminado de limpiarse el rostro cuando su celular comenzó a sonar. Era Felipe.
—Zulema, ya terminé. ¿En dónde estás? Voy por ti y nos vamos.
Zulema le indicó dónde se encontraba, y en menos de cinco minutos, Felipe apareció caminando a grandes zancadas desde la dirección de los pabellones de hospitalización.
Él le habló con voz suave.
—Vamos, ya podemos regresar.
—Felipe... —lo interrumpió ella de repente— ¿podría pasar a ver a los pacientes en esta área?
El rostro de Felipe se tornó serio y sus palabras salieron más pausadas de lo habitual.
—Zulema, ¿estás segura de que quieres hacerlo? No es algo fácil de asimilar para cualquiera. En nuestro pabellón tratamos casos de cáncer de huesos en etapa terminal. El paciente más joven apenas tiene cuatro años.
Zulema asintió con determinación en su mirada.
—Sí, quiero verlos.
Quería conocer los rostros de las personas por las que ella y todo su equipo habían sacrificado incontables noches sin dormir.
Felipe guardó silencio unos instantes, desdobló su bata blanca y se la volvió a poner.
—Vamos.
El pabellón de cáncer de huesos estaba en el duodécimo piso del edificio.
En el momento en que se abrieron las puertas del ascensor, el penetrante olor a desinfectante mezclado con medicamentos la golpeó de frente. Era un olor que ella había respirado miles de veces, pero esta vez, se sentía mucho más denso y gélido.
El pasillo estaba completamente en silencio. Las paredes estaban decoradas con dibujos animados: girasoles, conejitos y nubes de arcoíris.
Felipe guio a Zulema hasta una habitación a mitad del pasillo y se detuvo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir