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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 105

Todas las mujeres de la familia Solis estaban obsesionadas con el cuidado de la piel.

Normalmente, tenían que pagar sus propios tratamientos estéticos, y mes con mes veían desaparecer gran parte de sus ahorros personales.

Pero ahora, si la señora Solis contrataba a un médico familiar experto en dermatología que les hiciera tratamientos gratis, ¡se ahorrarían una fortuna!

Las sonrisas afloraron en los rostros de todas las mujeres presentes. Ya no podían esperar a que el doctor Iván Quintana firmara con la familia Solis.

Sintiéndose victoriosa, Isabel continuó recostada dócilmente en el regazo de Mireya.

—La verdad es que el mérito de haber conseguido al brillante doctor Quintana es todo de Leandro.

Leandro aprovechó la oportunidad para presumir los productos de la Clínica Serenidad.

—Hace unos días me lastimé un músculo de la pierna y me dolía al moverme. Usé un spray analgésico de esa clínica y el alivio fue inmediato.

La tercera esposa de la familia Solis se animó de inmediato. Había estado haciendo yoga y se había estirado de más, lastimándose la ingle. Le dolía caminar y no tenía fuerza ni para tener intimidad con su marido por las noches.

—¿Y dónde puedo comprar ese medicamento? Me urge.

Mireya tuvo una idea. Era el momento perfecto.

Sofía ya estaba en camino. Como ella trabajaba para el doctor Quintana, podía aprovechar para traer los productos.

Como Mireya aún no sabía que Sofía había renunciado a la clínica, le ordenó de inmediato a Isabel:

—Mi niña, llámale al doctor Quintana y dile que mande a Sofía con ese spray.

Mía Soto, la nuera del quinto hijo que estaba embarazada, se acarició su vientre ligeramente abultado y opinó:

—Sofía debe estar a punto de llegar. La Clínica Serenidad está en el Distrito Norte, le quedará muy a desmano regresar por la medicina.

Mireya fulminó a Mía con la mirada.

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