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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 769

—Me encanta de verdad —le aseguró Sofía, y de pronto sus ojos se humedecieron mientras sonreía.

A lo lejos, viendo esa escena, Leandro sintió un latigazo de dolor recorrerle la columna.

A su espalda, Benito, percibiendo la crisis inminente de su jefe, exclamó de forma exagerada: —¡Ay, por Dios! Miren nomás lo emocionada que está la pobre por un simple vestiducho de novia.

Y después de soltarlo...

Cayó en cuenta de lo que había dicho.

Intentando seguir consolando a Leandro, añadió con tono sarcástico: —Aunque claro, nunca antes se había puesto uno en su vida.

Las experiencias moldean el cerebro de las mujeres.

Si Sofía hubiera crecido en cuna de oro, como Isabel, asistiendo a fiestas de alta sociedad y rodeada de vestidos de lujo desde pequeña...

Si Sofía hubiera tenido una vida rodeada de fama y reflectores, no se desharía en lágrimas de emoción solo porque Lorenzo le compró un vestido.

Mientras tanto, Lorenzo seguía en lo suyo.

Mirando a Sofía con la más profunda devoción, le sugirió en voz baja:

—Nos llevamos este por ahora, para tenerlo como primera opción. De todos modos, en lo que planeamos la boda seguiremos buscando. Si llegas a encontrar otro que te robe más el corazón, este lo guardamos de recuerdo en el armario, ¿qué te parece?

—Me parece perfecto —dijo Sofía. La forma en la que lo miraba era tan deslumbrante que parecía iluminar el lugar entero.

A Leandro no le dejaban de temblar los hombros de la impotencia.

Benito sintió lástima por él y volvió a atacar a Sofía.

—Como si usted jamás la hubiera tratado bien. Un aparecido le da cualquier detallito y ella ya anda llorando como tonta, dispuesta a entregarle hasta el alma.

Lorenzo no se detenía.

Le preguntó con infinita paciencia: —Sofía, ¿hay algún detallito del vestido que quieras cambiar? No sé, alguna costura que te moleste, algo que podamos pedir que ajusten cuando te lo hagan a la medida.

Sofía se llevó la mano al escote de forma pudorosa y sugirió con timidez: —Me gustaría subirle un poco al escote, no quiero que sea tan revelador.

Lorenzo no pudo evitar soltar una sonrisa pícara—. La verdad... así se te ve una figura increíble.

Sofía se puso roja como un tomate y escondió su rostro apoyando la frente contra el brazo de él.

Lorenzo soltó una carcajada encantada y, con una mano, acarició tiernamente la nuca de ella.

Luego se volteó hacia la gerente y le dio las instrucciones—. El vestido lo quiero hecho con estas mismas medidas exactas. Solo ponga una nota de que suban un poco el escote y lo cierren ligeramente para que se vea más discreto y elegante.

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