Esperaron media hora más.
Y los enviados de la familia Lira seguían sin aparecer.
Benjamín llamó al señor Prado, su mayordomo de mayor confianza, y le dio instrucciones al oído.
En ese momento, Sofía no tenía idea de que su familia estaba dispuesta a reconocerla.
Faltaban apenas 30 minutos para el momento perfecto.
Estaba sentada en la habitación de Lorenzo, vestida de manera deslumbrante, esperando en silencio.
Era la primera vez que se comprometían; ambos eran unos novatos en el tema.
Desde que regresaron de elegir la ropa en el centro comercial, su abuela les había prohibido verse.
No sabía dónde estaba Lorenzo ni qué estaba haciendo.
Abajo, Ferrer había traído a los niños.
—¡Abuelita! —gritó Ana al ver a Susana Yáñez, corriendo con sus cortas piernecitas.
Era la primera vez que Susana veía a la niña desde que supo que no era hija biológica de Lorenzo.
La pequeña corrió tambaleándose hacia ella.
Con los ojos brillantes y una enorme sonrisa, mostrándole el mismo amor y devoción de siempre.
En un parpadeo, Ana se abalanzó sobre sus piernas y la abrazó.
—¡Abuelita! ¡Hola!
Su vocecita dulce le llegó al corazón.
Susana bajó la mirada y la sonrisa de Ana se desvaneció un poco.
—Abuelita, ¿estás triste?
—No. —Susana le acarició la corona que llevaba puesta—. Estoy... muy bien.
Ana volvió a sonreír.
—¿Te gustan mis diamantes?
—Me encantan, son hermosos.
Ana levantó sus manitas, agarró la corona más grande de su cabeza y se la quitó.
Se puso de puntillas, alzando la corona.
Susana sonrió y se agachó. Con mucho cuidado, Ana colocó la corona sobre el peinado de Susana.
Abrió mucho los ojos para admirarla y asintió.
—¡Qué linda!
Con una sonrisa traviesa, rodeó el cuello de Susana y le dio un sonoro beso en la mejilla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...