Mientras tanto.
Lilia estaba boca abajo en la cama, con el rostro hundido en la almohada, quejándose amargamente.
—¿Vamos a aceptar la derrota así como así? ¿Nos vamos a someter a esa mujer?
—¿Tener que llamarla «hermanita» y tratar con respeto a su marido?
Clara hizo un puchero, se tiró hacia atrás en la cama y extendió brazos y piernas en señal de rendición.
—¿Qué otra opción tenemos? Sofía y Lorenzo ya están comprometidos. Ella consiguió atrapar a un pez gordo y se volvió valiosa para la familia. Nuestro hermano mayor y los demás ya aceptaron la realidad, ¿qué ganaríamos nosotras con luchar contra eso?
—¡Es injusto! —gritó Lilia, golpeando el colchón—. ¡Y no puedo aceptarlo!
¿Dónde estaba la justicia divina?
Ella había recibido mejor educación que Sofía, rebosaba talento artístico. Era una dama de alta cuna, criada entre comodidades, amada y consentida en la familia Salinas. Todo el mundo la conocía como una joven refinada de Rosarito.
En cambio, el propio padre de Sofía la había despreciado. Fue abandonada al nacer, criada por un viejo errante con ideas anticuadas y de campo.
Como decía la señora Amalia: Sofía era una chica silvestre, que no conocía el mundo y siempre andaba encogida de hombros.
Lilia sentía que ella era una nube en el cielo, mientras que Sofía no era más que lodo en el suelo.
Y sin embargo, esa misma mujer, que era tan inferior, le había robado al hombre que le gustaba.
—Me duele verte así, Lilia —murmuró Clara con los ojos vidriosos.
Al igual que su hermana, ella también había sufrido graves consecuencias por culpa de Sofía. Sin embargo, frente a Lilia, Clara prefería dejar de lado su propio sufrimiento. Cuidar de ella era su deber como hermana mayor; el bienestar de Lilia siempre era su prioridad.
Lilia levantó la cabeza.
—Tú has sufrido más. Por culpa de Sofía fuiste al calabozo, y esas familias ricas que querían emparentar contigo ahora ni te dirigen la palabra.
—No importa —respondió Clara—. Esos idiotas están ciegos.
El hombre que a Clara le interesaba de verdad era un caballero íntegro, noble y recto.
Clara se levantó de un salto, y una sonrisa afloró en su rostro.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...