Aceptar los sentimientos de un perrito faldero ya era rebajarse.
Si Silvio se arrastraba por ella, demostraba que ella estaba por encima de él, que era superior y más valiosa.
Pero al final del día...
Como había pensado antes, el que salía ganando era él.
Si no fuera porque hoy otro hombre le había destrozado el orgullo, ni loca se habría precipitado a darle una oportunidad a Silvio.
Clara lo miró con indiferencia y asintió levemente, despachándolo.
Si quería arrastrarse por ella, tenía que rebajarse por completo.
Que eligiera la manera que mejor demostrara su amor incondicional por una mujer y que lo hiciera.
Con su largo cuello erguido, la señorita Salinas mantuvo una postura intachable, mirando al frente sin inmutarse, esperando el gran momento.
Por el rabillo del ojo, vio pasar una sombra gris.
Clara parpadeó.
En ese mismo instante, Isabel se aferró a su brazo y la pellizcó con desesperación, temblando.
¿Qué pasaba?
Clara giró su elegante cuello y vio que Silvio había pasado de largo.
Su cuerpo entero se tensó.
Su respiración se cortó mientras mantenía el pecho erguido, mirando congelada la escena frente a ella.
Su supuesto perrito faldero, Silvio, se había detenido frente al sofá donde estaba sentada Jazmín Vidal.
—Señorita Vidal, en nombre del amor de mi vida, le pido que se ponga de pie.
Silvio extendió la mano.
A Clara se le salieron los ojos de las órbitas.
Vio a la actriz con los ojos llenos de lágrimas, los labios temblando.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...