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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 806

El teléfono de Josefina sonó.

Al ver el identificador de llamadas, contestó de inmediato con una sonrisa.

—¿Bueno?

Doña Salinas la miró fijamente. Lilia, que era muy astuta, tomó a su madre del brazo y preguntó en voz baja:

—¿Quién es?

—Tu hermano —respondió Josefina.

Lilia se volvió hacia su abuela y le transmitió el mensaje con una sonrisa.

—Abuela, es mi hermano mayor.

Oh.

La llamada de su excelente nieto.

El semblante disgustado de doña Salinas mejoró.

Si Benjamín llamaba en ese momento, seguro les daría una sorpresa; quizá había cancelado sus compromisos y vendría a hacerles compañía.

Sin embargo, un segundo después...

Josefina se levantó y salió de prisa del cuarto.

Lilia le preguntó rápidamente:

—Mamá, ¿qué pasó?

—Sofía llamó a la policía —respondió Josefina sin darse la vuelta, apresurándose a salir para hablar con calma.

La luz amenazante reapareció en los ojos de Lilia. Los hombres que ella había contratado debían haber cumplido con su trabajo.

Pero si Sofía había logrado llamar a la policía tan rápido, antes siquiera de que Clara volviera... ¿sería que le habían pegado muy suave?

No podía ser.

Si seis hombres la habían golpeado, y cada uno le había pateado el vientre, era suficiente para causarle una hemorragia severa que la dejara medio muerta. Esos matones seguro habían hecho su trabajo a fondo.

Lo único que no la dejaba satisfecha era la rapidez de todo el asunto. Eran seis tipos... pero por el tiempo que había pasado, máximo uno había tenido la oportunidad de propasarse con ella...

—¿Pasó algo grave? —preguntó doña Salinas, sorprendida.

Lilia salió de su ensimismamiento.

Aunque el plan no había sido perfecto, Sofía había salido lastimada. Había saciado su ira, así que el resultado era aceptable.

—Mi hermano dice que Sofía llamó a la policía.

Doña Salinas dio un respingo.

—¡Te dije que la seguridad en este basurero era pésima!

Lilia sonrió.

—Abuela, es Sofía.

No era Clara la afectada.

La que había sufrido la falta de seguridad de la zona era Sofía.

Doña Salinas respiró aliviada.

—¿Clara está bien?

Lilia asintió.

—Quien llamó a la policía fue Sofía, no mencionaron a mi hermana, ella seguro está a salvo.

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