Sofía aún seguía contestando preguntas de la policía, rodeada de oficiales.
Era delgada, y la luz de los autos iluminaba sus botas manchadas de lodo.
Resultaba obvio que había sufrido un fuerte ataque esa noche.
Aunque no estuviera al borde de la muerte como Clara, el incidente era grave, y necesitaba el apoyo de su familia en esos momentos.
Josefina giró la cabeza y miró por la ventana del coche.
Si la señora Amalia no lo hubiera mencionado, habría olvidado por completo que su propia hija biológica aún estaba allí, siendo interrogada.
—Entonces... que un guardaespaldas se quede con ella.
Doña Salinas chasqueó la lengua.
—No nos sobra el personal.
Josefina desvió la mirada de Sofía para ver a doña Salinas.
¿No tenían cuatro guardaespaldas?
Y también dos niñeras acompañándolas.
—El estado de mi nieta es gravísimo. Necesitamos más personal con nosotros. En el hospital habrá que ir de un lado a otro para resolver trámites, no vamos a dar abasto —replicó doña Salinas con expresión severa.
—En ese caso, olvídenlo, vámonos rápido —ordenó Josefina al chofer.
—Siga a la ambulancia, Clara es lo más importante.
En ese instante, el guardaespaldas que había ido a recabar información sobre Sofía regresó a toda prisa y se pegó a la ventanilla del vehículo para dar su informe:
—Señora, la señorita Sofía fue atacada esta noche por seis hombres...
Josefina lo interrumpió de golpe.
—No hables más, tenemos que ir al hospital de inmediato.
El guardaespaldas insistió, incapaz de callar.
—Pero la señorita Sofía es solo una mujer indefensa, ha sufrido un gran trauma, ella...
—¿Qué no vas a subirte? Te necesitamos allá. ¿Ya no quieres tu trabajo? —gritó doña Salinas, ansiosa por ir tras Clara y enfurecida por la impertinencia del empleado.
El chofer pisó el acelerador y condujo el Bentley persiguiendo las luces intermitentes de la ambulancia.
Doña Salinas se preparó mentalmente y, con voz pausada, le preguntó a Lilia:
—¿Fuiste tú quien hizo esto?
—Abuela, ¿qué estás diciendo? —Lilia rompió en llanto en un segundo.
Lágrimas rodaron por su rostro.
Fruncía los labios para verse como la víctima perfecta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...